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Motivar es clave

 

Si hace unas semanas hablábamos de la evaluación del desempeño como una manera de reconocer la labor de la plantilla de una empresa, sobre todo en los tiempos que corren, nos centramos en lo que realmente mueve y mejora los resultados de las compañías: la motivación.

Está claro. Un trabajador contento, es un trabajador motivado y, por consiguiente, más productivo. Así, la RAE, define motivar como “disponer del ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo”. Se puede encontrar multitud de literatura y teorías sobre este punto, pero, quizá su mayor representante es Maslow y su pirámide de necesidades.

El autor estadounidense aseguraba que, después de tener satisfechas sus necesidades físicas, de seguridad y afiliación, el siguiente paso de todo ser humano es llegar al reconocimiento personal, paso previo a la autorrealización.

Reconocer a los trabajadores puede, incluso, salir gratis. Los tiempos han cambiado y los valores en la sociedad también. El trabajador ya no se pregunta si es feliz con lo que gana, sino si está contento con sus condiciones laborales. Pero ¿cómo mejorar esas condiciones?.

La palabra más utilizada hasta el momento a lo largo de este post y que es la primera pata de la motivación es valorar y reconocer el éxito de la plantilla para que se sientan a gusto en la empresa. El mensaje es el siguiente: el sacrificio y el esfuerzo han valido la pena.

La otra pata es el clima laboral. Al final la empresa es un gran equipo en el que los jugadores deben conocer sus funciones a la perfección para dar todo lo de ellos y ganar. Una buena comunicación y un entorno en el que el trabajador se sienta ganador, es fundamental.

La tercera clave es la confianza. Un buen nivel de confianza y diálogo abierto entre directivos y el resto de la plantilla hará que los miembros de un equipo se encuentren más preparados para remar juntos y llevar la empresa a buen puerto.

Flexibilidad y desarrollo profesional es quizá la última pata de la mesa de la motivación. ¿Puedo aspirar a desarrollar mi carrera dentro de la empresa? es una de las preguntas que más se hacen los trabajadores. Hay empresas en las que nos existe posibilidad de promoción o movilidad interna y eso, tarde o temprano, pasa factura y más si ese trabajador ve que otras personas si logran esa promoción sin que nadie le explique si puede aspirar o no a ella y el por qué. Lo que nos lleva a la reprobación, que, aunque no lo parezca también motiva. Cierto es que a nadie le gusta que le digan sus errores, pero explicar al trabajador sus fallos y darle la oportunidad de reconducirlos es algo que se agradece.

Diferentes vías y un solo objetivo. Hacer que el trabajador se sienta parte de un espacio en el que pasa más de la mitad de su día a día con un solo fin: sobrevivir en aguas revueltas y que el barco siga a flote.

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