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En un escenario de una coyuntura económica tan desfavorable como en el que estamos, el consejo que más se repite es la colaboración para, entre todos, salir cuanto antes del atolladero.

En este contexto surgen las iniciativas “crowd”. De ellas, quizá las más conocidas sean:

  • Crowdsourcing o la externalización de tareas a una comunidad de profesionales a través de una convocatoria abierta.
  • Crowdfunding o la suma de esfuerzos para financiar iniciativas o proyectos de distinta clase que propongan personas u organizaciones.

Pero la colaboración y el “apostar por lo que puede ofrecernos otro” llegan  también a otros ámbitos como la formación. Así, en los últimos meses se viene hablando del Crowdlearning.

Su origen es Estados Unidos como una manera de poner en contacto a personas deseosas de un aprendizaje muy práctico y especializado y a otras que pueden proporcionarlo. Es decir, su filosofía sería que todo el mundo tiene algo que enseñar y aprender.

Navegando por Internet se pueden encontrar muchas plataformas en este sentido. Por nombrar a algunas tenemos:

- Flooq: una de las pioneras en la que se pueden encontrar píldoras formativas o, si eres docente, ofrecer tu materia a impartir.

- Tutellus: plataforma similar a Floqq de uso muy sencillo con cursos de todo tipo, muchos mediante tutoriales online gratuitos.

- Weslu: una plataforma que pone en contacto a personas que quieren compartir conocimientos con otras que buscan píldoras muy prácticas.

- Open.iebschool:  un nuevo concepto de enseñanza online creado por la Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores.

- Iacademics: portal colaborativo creado por un grupo de profesores del departamento de educación de Catalunya.

- Universiu: una de las últimas plataformas de crowdlearning que se presenta como la primera comunidad de aprendizaje virtual en español, en la que enseñar todo lo que se sabe y aprender todo lo que se quiera.

El funcionamiento en todas es muy similar. El docente sube su curso y lo pone a disposición de los usuarios de la plataforma de forma gratuita o con un precio asequible, ya que, en la mayoría de los casos, se realiza de forma online o mediante sesiones de Skype o Hangout, lo que repercute en el precio final del curso. El portal garantiza la calidad del curso mediante diferentes controles. De valorar al docente se encargan los alumnos, por lo que es un medio ideal para ganar reputación online, incluso, hay quien a la hora de anunciar su curso anuncia que si no se queda satisfecho, se devuelve el dinero.

¿Pero que pasa si me piden acreditar mi formación en mi empresa? La filosofía de este sistema, como ya se indicó, es que a alguien le interesa el conocimiento de otra persona porque lo necesita y de forma rápida. El problema viene cuando necesita demostrar la realización de ese curso ante los RRHH de la empresa. En ese caso, no bastaría con acudir a un experto, sino que éste estuviese respaldado por un centro especializado y entonces el precio no sería tan económico…

Sea como sea está claro que el saber no ocupa lugar y siempre viene bien, ya que, de una forma u otra es el motor para mejorar la situación en la que nos encontramos y no lo debemos desaprovechar.

 

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