Secretaría de dirección: funciones, perfil y salidas profesionales

Última actualización: 18 enero 2026
  • La secretaría de dirección es un rol clave que enlaza a la alta dirección con el resto de la organización, gestionando agendas, comunicaciones y documentación.
  • Este perfil combina habilidades administrativas, organizativas, comunicativas y de discreción, con una fuerte orientación a la gestión del tiempo y a la resolución de problemas.
  • Existen diferentes niveles de secretariado (dirección, alta dirección, gerencia) y modalidades presenciales o virtuales, con funciones similares y responsabilidades adaptadas.
  • La formación en administración, secretariado e idiomas, junto con la experiencia práctica y la actualización tecnológica, abre amplias salidas laborales y posibilidades de progresión.

Puesto de secretaria de dirección

En cualquier empresa u organización que funcione con un mínimo de orden, la figura de la secretaría de dirección es una pieza que no se ve tanto, pero que se nota muchísimo cuando falta. Da igual que se trate de una gran multinacional, una pyme familiar o una institución pública: sin alguien que coordine agendas, documentos, comunicaciones y prioridades, el día a día puede convertirse en un auténtico caos.

El puesto de secretaria o secretario de dirección combina tareas administrativas, organizativas y de apoyo directo a la alta dirección, pero también un papel de enlace entre la cúpula y el resto de la plantilla. Además, tiene un componente estratégico cada vez mayor: gestiona información sensible, participa en reuniones clave y ayuda a que los directivos se centren en lo realmente importante.

Qué es exactamente una secretaria de dirección

Cuando hablamos de secretariado de dirección nos referimos al profesional que se encarga de apoyar a uno o varios directivos en la gestión integral de su trabajo diario: coordina su agenda, filtra la información que llega, organiza reuniones, da seguimiento a proyectos y mantiene el orden documental y administrativo del área.

Este perfil asume responsabilidades delegadas por la dirección, lo que le otorga cierta capacidad de decisión dentro de su ámbito. No es una mera figura administrativa; es alguien muy próximo a la alta dirección, que entiende las prioridades del negocio y actúa como filtro y canal de comunicación entre jefes, equipos y, en muchas ocasiones, clientes y proveedores.

En la práctica, la secretaria de dirección puede trabajar en muy distintos entornos: departamentos corporativos, gerencias de pymes, despachos de alta dirección, administraciones públicas o incluso cargos políticos. En todos los casos, su misión es similar: asegurar que la estructura directiva funcione como un reloj.

Además, el puesto ha evolucionado con la digitalización y los nuevos modelos de trabajo. Hoy en día encontramos tanto secretarias presenciales como figuras de secretaria virtual o asistente ejecutivo remoto, que prestan el mismo tipo de servicios sin necesidad de estar físicamente en la oficina.

Funciones principales de una secretaria de dirección

Las funciones concretas de una secretaria de dirección pueden variar según el tamaño de la empresa, el sector y el estilo de liderazgo de cada directivo, pero hay un núcleo de tareas que suele repetirse en casi todos los puestos.

Una de las funciones más visibles es la gestión de llamadas y comunicaciones. La secretaria atiende el teléfono, filtra quién puede hablar con la dirección y quién no, recoge recados relevantes, devuelve llamadas cuando procede y gestiona correos electrónicos, mensajes internos y, a veces, comunicaciones a través de plataformas corporativas.

También es clave la gestión de la agenda. Esto implica cuadrar reuniones internas y externas, entrevistas, viajes, eventos, ferias, visitas de proveedores o clientes, así como compromisos más informales que también condicionan el tiempo del directivo. La secretaria debe anticiparse para evitar solapamientos y jornadas imposibles.

Otra función central es la organización de reuniones. No se trata solo de ponerlas en el calendario: hay que reservar salas, coordinar recursos técnicos (videoconferencias, proyectores, documentación impresa), convocar a los asistentes adecuados, preparar el orden del día y, en muchas ocasiones, asistir a la reunión para tomar notas, elaborar actas y dar seguimiento a los acuerdos.

La preparación y revisión de documentación es igualmente prioritaria. La secretaria de dirección elabora, corrige y revisa documentos clave: informes, presentaciones, actas, comunicaciones formales, listados y todo tipo de documentación administrativa y corporativa. Aquí entra también la custodia y archivo, ya sea en formato físico o digital, garantizando el acceso rápido y seguro a la información.

En el día a día, esta figura también se encarga de la organización del espacio de trabajo y de la oficina: controla el material de oficina, se asegura de que todo esté ordenado, limpio y funcional, y mantiene un entorno que transmita profesionalidad tanto a la plantilla como a las visitas externas.

Otra tarea fundamental es la atención al público y a las visitas. La secretaria suele ser la primera cara visible de la empresa para muchos clientes, proveedores o colaboradores. Da la bienvenida, ofrece un lugar de espera, coordina la entrada en reuniones, informa de posibles retrasos y cuida del trato personal (un café, un vaso de agua, un pequeño detalle que marca la diferencia).

Además, en muchos casos, la secretaría de dirección actúa como canal de comunicación con otros departamentos: solicita información, transmite instrucciones de la dirección, coordina plazos internos, comprueba que las acciones acordadas en reuniones se ejecuten y avisa a la alta dirección si hay desviaciones o problemas.

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En algunas organizaciones, este perfil también asume una cierta vigilancia administrativa, verificando que se cumplen plazos legales y procedimentales, revisando la idoneidad de documentos y asegurándose de que las aprobaciones o firmas necesarias no se queden atascadas.

Secretaria de alta dirección y secretaria de gerencia

Aunque muchas veces se usan como sinónimos, no es lo mismo una secretaria de dirección general, una secretaria de alta dirección o una secretaria de gerencia. Comparten base de funciones, pero cambian el nivel de responsabilidad y el perfil de directivo al que dan apoyo.

La secretaria de alta dirección suele trabajar codo con codo con altos ejecutivos: presidente, CEO, dirección general o miembros del comité de dirección. En estos casos, el nivel de confidencialidad es máximo y las funciones tienen un componente más estratégico: coordinar viajes internacionales complejos, gestionar agendas que cambian sobre la marcha, preparar documentación para consejos de administración o reuniones clave de negocio, e incluso supervisar proyectos especiales de la dirección.

Entre sus tareas habituales se encuentra la organización de viajes y desplazamientos de alto nivel: reservas de vuelos, hoteles, traslados, coordinación de agendas en diferentes husos horarios, preparación de itinerarios detallados y, a veces, acompañar físicamente al directivo en viajes de trabajo.

En este tipo de puestos, la secretaria también actúa como nexo de comunicación con los responsables de departamentos, asegurándose de que estén al día de decisiones y movimientos estratégicos, y de que la información fluya correctamente entre la alta dirección y el resto de la organización.

Por su parte, la secretaria de gerencia se centra más en el apoyo al gerente o director de una unidad de negocio o empresa de menor tamaño. Sus funciones incluyen controlar el calendario del gerente, recordar plazos importantes, revisar y organizar la correspondencia que llega a gerencia, verificar el cumplimiento de obligaciones legales básicas de la empresa y enviar informes y agendas a las personas implicadas.

En ambos casos, ya sea en alta dirección o en gerencia, la persona que ocupa el puesto debe ser capaz de trabajar de forma autónoma, anticiparse a las necesidades del jefe y tomar decisiones operativas sin tener que preguntar por todo.

Secretaria tradicional vs secretaria virtual

Con la expansión del teletrabajo y la digitalización, muchas empresas han descubierto que pueden cubrir las funciones de secretaría de dirección sin necesidad de tener a la persona físicamente en la oficina. Aquí entran en juego figuras como la secretaria virtual o el asistente ejecutivo remoto.

Una secretaria virtual desempeña prácticamente las mismas tareas que una secretaria tradicional: gestión de llamadas (a través de centralitas remotas), organización de agendas, coordinación de reuniones en línea, gestión de correos electrónicos, preparación de documentación y apoyo administrativo en general.

Esta modalidad ofrece ventajas interesantes para las empresas: permite ajustar el nivel de servicio al volumen de trabajo (por horas, por paquetes de servicios, etc.), reducir costes de estructura (espacio físico, equipamiento, gastos asociados a un empleado en plantilla) y, a menudo, acceder a un equipo de profesionales especializados coordinado por una empresa de secretaría virtual.

Para el profesional, el modelo también tiene sus alicientes: mayor flexibilidad geográfica y horaria, posibilidad de trabajar con clientes de distintos países y sectores, y oportunidades de especialización en nichos concretos (por ejemplo, secretaría jurídica, secretaría para startups tecnológicas, etc.).

Empresas especializadas en atención de llamadas y secretaría virtual llevan años demostrando que externalizar esta función puede ser muy eficiente, especialmente para pymes que necesitan un nivel de servicio profesional, pero no pueden o no quieren incorporar una secretaria a tiempo completo en plantilla.

Aptitudes y habilidades clave en secretariado de dirección

Más allá de los conocimientos técnicos, el éxito en un puesto de secretaria de dirección depende muchísimo de la actitud y de un conjunto de habilidades personales muy marcadas. No es un puesto para cualquiera, porque exige aguantar ritmos altos, tratar con todo tipo de personas y mantener la calma en medio de situaciones estresantes.

En primer lugar, es imprescindible una gran capacidad de organización y gestión del tiempo. La secretaria debe manejar múltiples tareas a la vez, priorizar correctamente, prever imprevistos y mantener siempre una visión global de lo que ocurre a su alrededor. Sin orden, la agenda del directivo se hunde, y con ella el funcionamiento de toda el área.

También resultan esenciales las dotes comunicativas. Hay que saber hablar con directivos, compañeros, clientes y proveedores, adaptando el tono y el registro a cada persona. La comunicación escrita es igualmente crítica: correos claros, sin faltas, con la información justa y bien ordenada. En entornos internacionales, el dominio del inglés (y, si es posible, de un tercer idioma) marca la diferencia.

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La discreción y la confidencialidad no son negociables. Una secretaria de dirección tiene acceso a información económica, estratégica y personal muy sensible. Saber guardar silencio, no comentar fuera de lugar y tratar los datos con absoluto respeto es condición básica para mantener el puesto a largo plazo.

Otra habilidad muy valorada es la empatía y la inteligencia emocional. Este profesional está en contacto con personas que llegan estresadas, con problemas, con prisas o con expectativas muy altas. Saber escuchar, contener, explicar de forma asertiva y, en ocasiones, decir que no con tacto, es parte del día a día.

Además, son importantes la capacidad de adaptación y la resiliencia. Las prioridades pueden cambiar de un minuto a otro, una reunión puede alargarse, un viaje puede cancelarse, o aparecer un imprevisto crítico. La secretaria debe reaccionar con rapidez, reestructurar planes y seguir adelante sin perder los nervios.

Por último, no hay que olvidar el dominio de herramientas tecnológicas: ofimática avanzada (procesador de textos, hojas de cálculo, presentaciones), gestores de correo y calendario, plataformas de videoconferencia, sistemas de archivo digital, CRM, e incluso software de gestión de proyectos. Cuantas más herramientas domine, más eficiente será su trabajo.

Gestión del tiempo: clave para ser una buena secretaria de dirección

Si hay una competencia que diferencia a las secretarias de dirección excelentes de las que simplemente cumplen, es la gestión del tiempo. No solo del suyo, sino sobre todo del tiempo de la persona o personas a las que apoyan.

Una buena gestión del tiempo implica clasificar tareas por importancia y urgencia, reservar bloques de trabajo profundo para el directivo, encajar reuniones sin saturar la agenda y prever tiempos de desplazamiento, pausas y posibles retrasos. No se trata de meter el máximo de reuniones por día, sino de que el directivo pueda rendir bien en todas.

Para ello resulta útil crear categorías de prioridad: citas inaplazables, reuniones estratégicas, tareas que se pueden delegar, compromisos que se pueden mover, etc. La secretaria debe revisar constantemente la agenda, adelantarse a los cuellos de botella y renegociar citas cuando algo realmente importante lo exige.

Otra parte de la gestión eficaz del tiempo es reducir interrupciones innecesarias. Filtrar llamadas, agrupar consultas, pedir confirmación previa de las reuniones, y exigir cierta antelación para cambios importantes, son prácticas que marcan la diferencia en la productividad de la dirección.

Mantener la agenda siempre actualizada, con información detallada pero clara de cada compromiso (lugar, asistentes, objetivo, documentación necesaria) contribuye a que el directivo llegue a cada reunión preparado y con menos estrés. Y eso se nota en el ambiente general y en los resultados.

Una gestión del tiempo cuidada mejora, además, la imagen de la organización hacia el exterior: clientes y colaboradores perciben puntualidad, profesionalidad y respeto por su propio tiempo, lo que repercute directamente en la reputación de la empresa.

Aptitudes personales más valoradas en secretariado

Al margen de la productividad y la organización, hay una serie de rasgos personales que las empresas valoran enormemente cuando buscan una secretaria de dirección y que influyen en la estabilidad y proyección del puesto.

Por un lado, se aprecia mucho la actitud positiva y optimista. El entorno directivo suele ser exigente, con decisiones difíciles y momentos de alta presión. Una secretaria que mantiene el buen humor, que no se derrumba ante las dificultades y que transmite calma se convierte en un auténtico apoyo emocional para el equipo.

También es importante la capacidad de trabajar bajo presión sin perder la calidad. Habrá días en los que todo se junte, en los que surjan urgencias y tiempos límite muy ajustados. Saber priorizar, respirar hondo y avanzar tarea a tarea, sin entrar en pánico, es fundamental.

La versatilidad es otro punto fuerte: en muchas empresas, la secretaria de dirección termina asumiendo tareas variadas, desde apoyo a recursos humanos hasta coordinación de pequeños proyectos internos, organización de eventos corporativos, seguimiento de proveedores o soporte a otros directivos cuando hace falta.

Además, se valora que la persona tenga muy interiorizada la misión, visión y valores de la empresa. Esto le permite alinear sus decisiones del día a día con la cultura corporativa, representar adecuadamente a la organización ante terceros y comprender qué es prioritario y qué no.

Por último, la capacidad de negociación y gestión de conflictos entra cada vez más en juego: reprogramar reuniones con interlocutores importantes, negociar plazos con otros departamentos, gestionar quejas o desacuerdos… Todo ello requiere mano izquierda y firmeza a partes iguales.

Qué estudiar para ser secretaria de dirección

Aunque muchas funciones del secretariado de dirección se apoyan en habilidades prácticas y experiencia, la formación académica y profesional sigue siendo un factor clave tanto para acceder al puesto como para progresar en la carrera.

En el ámbito de la Formación Profesional, una de las opciones más habituales es cursar un título de Técnico Superior relacionado con la administración, como Administración y Finanzas o Secretariado administrativo.

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También existen numerosos cursos especializados de secretariado, asistente de dirección o auxiliar administrativo que permiten adquirir o actualizar competencias prácticas: redacción profesional, protocolo, gestión avanzada de agendas, organización de eventos, atención telefónica de alto nivel, etc.

Para quienes aspiran a puestos de alta dirección en empresas grandes o multinacionales, puede ser recomendable complementar la formación con estudios universitarios en Administración y Dirección de Empresas, Derecho, Relaciones Laborales u otras titulaciones afines. Algunas universidades y escuelas de negocios ofrecen programas específicos en secretariado ejecutivo y dirección de oficinas.

El dominio de idiomas, especialmente el inglés, es un plus casi imprescindible en empresas con proyección internacional. Contar con un nivel alto (C1 o C2) abre la puerta a puestos que requieren comunicación fluida con directivos y colaboradores extranjeros. Otros idiomas como francés o alemán pueden sumar muchos puntos en determinados sectores.

Junto a la formación reglada, conviene no descuidar la formación continua en herramientas digitales: gestores de proyectos, suites colaborativas, CRM, automatización de tareas administrativas, etc. El puesto evoluciona, y quien se queda atrás tecnológicamente pierde competitividad.

Salario y salidas profesionales de la secretaria de dirección

El salario de una secretaria de dirección depende de varios factores: experiencia, nivel de responsabilidad, tamaño y sector de la empresa, ubicación geográfica y dominio de idiomas, entre otros.

En puestos de entrada, especialmente para personas sin experiencia previa específica, es habitual partir de salarios cercanos al mínimo establecido por convenio o por ley. A medida que se acumulan años de experiencia (en torno a los tres años o más), el sueldo suele situarse en una franja intermedia, con cifras que giran alrededor de la media del mercado para este perfil.

En posiciones de alta dirección o multinacional, con más de 10 años de experiencia, es frecuente encontrar rangos salariales más elevados, especialmente cuando se trata de personas que dominan varios idiomas y gestionan agendas de ejecutivos de alto nivel. En estos casos, las retribuciones pueden aumentar de forma significativa, en función de la cultura retributiva de la empresa.

En cuanto a salidas profesionales, el abanico es amplio. Quien se forma en secretariado puede trabajar como asistente de dirección, asistente personal, secretaria de dirección, asistente de despachos profesionales, asistente jurídico, apoyo en departamentos de recursos humanos, e incluso como personal administrativo en administraciones y organismos públicos.

Con el tiempo y la experiencia, muchas secretarias de dirección terminan asumiendo roles de coordinación de oficina, office manager, responsable de administración o incluso jefatura de equipos administrativos, especialmente en entornos de creciente internacionalización donde su perfil poliédrico es muy valorado.

La tendencia del mercado laboral muestra una demanda relativamente estable de estos perfiles, con ligeras oscilaciones, pero con una clara adaptación a nuevos formatos como la secretaria virtual y los asistentes remotos, que amplían aún más las oportunidades de inserción laboral.

Cómo buscar trabajo como secretaria de dirección

Para acceder a un buen puesto de secretaria de dirección, no basta con tener habilidades; es fundamental saber mostrarlas bien durante el proceso de selección, empezando por el currículum.

El primer paso es elaborar un CV claro, profesional y enfocado al área de secretariado. Conviene que no sea excesivamente largo (una o dos páginas suelen bastar), que destaque la experiencia relacionada con administración, atención al cliente, gestión de agendas y organización, y que incluya de forma visible las competencias en idiomas y herramientas informáticas.

Junto al currículum es recomendable adjuntar una carta de presentación breve donde se resuman dos o tres logros concretos: por ejemplo, haber implantado un nuevo sistema de archivo, haber coordinado con éxito un evento corporativo complejo o haber gestionado la agenda de varios directivos simultáneamente.

Si el perfil encaja, el siguiente paso será la entrevista personal. Aquí es importante prepararse para responder preguntas sobre situaciones reales: cómo se ha gestionado un conflicto, cómo se priorizan tareas, cómo se mantiene la confidencialidad, qué se hace cuando dos reuniones críticas coinciden, etc. Aportar cartas de recomendación suma credibilidad.

Tras la entrevista, es un detalle muy bien visto enviar una breve carta o correo de agradecimiento al responsable de selección, agradeciendo el tiempo y reforzando el interés por el puesto. Es un gesto sencillo que proyecta profesionalidad y cuidado por las formas.

En paralelo, se puede explorar la opción de secretariado virtual, registrándose en plataformas especializadas o en empresas que ofrecen estos servicios a otras compañías, lo que abre posibilidades de colaboración remota con mayor flexibilidad.

La profesión de secretaria de dirección combina organización, trato humano, discreción y dominio tecnológico en un rol que sostiene silenciosamente el buen funcionamiento de la empresa. Quien disfruta ayudando, coordinando y teniendo todo bajo control suele encontrar en este puesto una carrera larga, variada y con muchas posibilidades de crecimiento.

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