Becas de formación en archivística y gestión documental

Última actualización: 23 enero 2026
  • Las becas de archivística ofrecen formación práctica intensiva en archivos, bibliotecas y museos, tutelada por personal técnico especializado.
  • Las convocatorias de Xunta de Galicia, Senado y La Rioja se conceden en concurrencia competitiva, valorando expediente, formación específica, experiencia e idiomas.
  • La duración suele ser de 12 meses, con ayudas económicas mensuales y alta en Seguridad Social, sin que exista relación laboral con la administración convocante.
  • Estas becas actúan como puente entre la titulación universitaria y la inserción laboral en gestión documental, archivística, biblioteconomía y museología.

Becas de formación en archivística

Si te apasiona la gestión de documentos, los archivos históricos y la memoria institucional, las becas de formación en archivística pueden ser una oportunidad muy potente para arrancar tu carrera profesional. Distintas administraciones públicas españolas -autonómicas y estatales- convocan cada año programas de becas formativas en archivos, bibliotecas y centros documentales pensados para jóvenes titulados que necesitan ese primer contacto serio con el mundo laboral.

En estas convocatorias no solo se ofrece una ayuda económica, sino un auténtico itinerario de aprendizaje práctico y tutorizado. A lo largo de varios meses (en muchos casos programas completos de 12 meses prorrogables) las personas becarias se integran en archivos, bibliotecas, museos u otros centros de documentación, donde realizan tareas reales de descripción, clasificación, gestión de fondos o atención a usuarios, siempre bajo la supervisión de personal técnico especializado.

Becas de formación en materia de archivos de la Xunta de Galicia (programa 2026-2027)

Una de las convocatorias más interesantes a nivel autonómico es la de la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude de la Xunta de Galicia, que publica en el Diario Oficial de Galicia un programa específico de becas formativas en archivos. Su objetivo es mejorar de forma clara la capacitación práctica de titulados universitarios en archivística y gestión documental, conectando la teoría universitaria con el trabajo del día a día en los archivos públicos.

Estas becas se dirigen a actividades de formación estrechamente relacionadas con los procesos técnicos propios de los archivos y de sus fondos documentales: organización de series documentales, descripción, clasificación, tratamiento de documentos electrónicos, apoyo en proyectos de digitalización y tareas similares. La idea es que el becario o becaria pueda ver de primera mano cómo funciona el Sistema de archivos de Galicia desde dentro.

El personal seleccionado realiza su actividad en los archivos integrados en el Sistema de Archivos de Galicia que cuentan con personal técnico archivero. Cada persona becaria tiene un tutor o tutora en el centro de destino, que supervisa todo el proceso formativo. Además, la Dirección General competente en materia de cultura coordina y hace seguimiento del programa para asegurar un aprovechamiento real de la beca.

La convocatoria regulada por la Orden de 18 de diciembre de 2025 (procedimiento CT110A) ofrece un total de 18 becas de formación. El número de plazas está claramente fijado: dieciocho (18), que se adjudican aplicando el baremo previsto en el articulado de la propia orden. Se trata de un programa pensado para generar una cohorte amplia de jóvenes archiveros que se formen de manera homogénea en toda la red de archivos gallegos.

Estas becas cuentan con una duración máxima de 12 meses, a partir de la fecha de incorporación que establezca la Dirección General de Cultura de acuerdo con cada centro de destino. El inicio está previsto dentro del plazo que marque la resolución de concesión, pero en todo caso no antes del 1 de julio de 2026, lo que da un margen razonable para que los aspirantes preparen su solicitud y organicen su situación personal.

Desde el punto de vista económico, cada beca tiene una cuantía bruta mensual de 1.055 euros, incluyendo la correspondiente cotización a la Seguridad Social. El presupuesto global del programa asciende a unos 246.000 euros, repartidos entre los ejercicios presupuestarios de 2026 y 2027, lo que permite cubrir los doce meses de formación de todas las personas seleccionadas.

Para poder acceder a esta convocatoria, los requisitos académicos son exigentes y buscan garantizar un perfil realmente orientado a la archivística. Se pide estar en posesión de un grado universitario o titulación equivalente del Espacio Europeo de Educación Superior, con un expediente que acredite al menos 75 créditos en materias de historia, archivística y/o gestión documental. De este modo se filtra a quienes han cursado estudios claramente vinculados con el campo profesional de los archivos.

Además, dado el ámbito territorial del programa, se exige acreditar un conocimiento de la lengua gallega de nivel de perfeccionamiento, mediante certificado oficial o título Celga 4 (o equivalente). Este requisito garantiza que la persona becaria pueda manejar documentación, comunicarse con usuarios y trabajar en equipo dentro de la administración gallega sin barreras idiomáticas.

En cuanto a incompatibilidades, la normativa establece que no pueden ser beneficiarias las personas que ya hayan disfrutado de estas mismas becas durante un período igual o superior a 6 meses antes de la convocatoria, ni quienes hayan renunciado previamente sin causa de fuerza mayor considerada justificada por la Dirección General. Tampoco pueden tener empleo remunerado ni otra beca o ayuda durante el período de disfrute, ni haber sido sancionadas por infracciones relacionadas con becas de organización y descripción de archivos de interés gallego.

El sistema de concesión se basa en la concurrencia competitiva, lo que significa que se valoran y comparan los méritos de todos los solicitantes. Se tienen en cuenta el expediente académico, la formación especializada complementaria, otros cursos relacionados con archivística y gestión documental y, en su caso, criterios de desempate como la mejor nota media o la fecha más reciente de finalización de estudios. Solo quienes obtienen mejor puntuación acceden finalmente a las 18 plazas disponibles.

La solicitud debe presentarse obligatoriamente por vía electrónica a través de la sede electrónica de la Xunta de Galicia. El plazo para enviar la documentación es de un mes contado desde el día siguiente a la publicación de la orden en el DOG. Durante el procedimiento se publican listados provisionales de admitidos y excluidos, se abre un plazo de alegaciones (normalmente 10 días), y finalmente se difunden los listados definitivos.

El plazo máximo para dictar resolución suele situarse en torno a cinco meses desde la publicación de la convocatoria. La resolución se publica en el Diario Oficial de Galicia y en las webs oficiales, indicando tanto las personas beneficiarias como las suplentes que pueden ir entrando en caso de renuncias. La propia convocatoria fija las obligaciones del becario: incorporarse puntualmente al archivo asignado, asistir con regularidad, elaborar informes periódicos y una memoria final, mantener la confidencialidad respecto a la documentación y asumir expresamente que la beca no establece relación laboral con la administración.

En caso de renuncia, existe un sistema de suplencias que permite cubrir la vacante con la siguiente persona de la lista por orden de puntuación. El programa insiste también en el cumplimiento de la normativa de protección de datos: los datos personales se integran en una actividad de tratamiento de «Gestión de subvenciones y ayudas», con la Subsecretaría competente como responsable, y las personas interesadas pueden ejercer sus derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y limitación del tratamiento mediante los canales oficiales.

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Archivos y becas documentales

Becas de formación archivística, documental y bibliotecaria del Senado

En el ámbito estatal, una de las convocatorias más conocidas son las becas de formación archivística, documental y bibliotecaria del Senado, con destino en la Dirección de Documentación de la Cámara Alta. La Mesa del Senado convoca estas becas de forma periódica, y para el año 2026 ha aprobado un programa con diez plazas centradas en la actividad oficial del Senado.

Este programa se diseña para jóvenes con titulación universitaria superior en el ámbito de la información y documentación que quieran especializarse en tareas archivísticas, documentales y bibliotecarias. Se trata de una formación eminentemente práctica: la persona becaria se integra en las distintas unidades documentales de la Secretaría General del Senado, colaborando en labores de descripción bibliográfica, gestión de catálogos, tratamiento de expedientes, apoyo a la documentación parlamentaria y otros trabajos similares.

De las diez becas disponibles, el Senado reserva dos plazas para personas con discapacidad de grado igual o superior al 33 %, siempre que cumplan los requisitos generales y acrediten formalmente tanto el grado de discapacidad como la compatibilidad con las funciones de la beca. Si esas plazas reservadas no se cubren, se suman al turno libre, lo que aumenta las posibilidades para el resto de candidatos.

Las características económicas y temporales están claramente definidas: las becas se conceden por un año completo, del 1 de enero al 31 de diciembre de 2026, con doce pagos mensuales de 1.075 euros brutos cada uno. La Cámara da de alta a las personas becarias en el Régimen General de la Seguridad Social, cotizando por todas las contingencias comunes y profesionales excepto desempleo, FOGASA y formación profesional, de acuerdo con la normativa vigente.

La normativa interna deja claro que estas becas son improrrogables e incompatibles con otras becas o trabajos remunerados durante el mismo período, así como con la percepción de prestaciones por desempleo. En ningún caso la beca genera vínculo laboral o funcionarial con el Senado, de forma que la relación es puramente formativa, tal como establecen la Ley General de Subvenciones y el resto de normas aplicables.

Para optar a estas becas, se exige tener nacionalidad española o de un país miembro de la Unión Europea y cumplir con una serie de requisitos: estar en posesión de un título superior universitario de Diplomatura en Biblioteconomía y Documentación o de Grado en Información y Documentación, o bien de un máster universitario con al menos 200 horas lectivas (o 8 créditos ECTS) en materias archivísticas, bibliotecarias o documentales. También se fija un límite de edad (por ejemplo, haber nacido con posterioridad a una fecha concreta, como el 1 de enero de 1998 en la convocatoria descrita) y no haber disfrutado con anterioridad de la misma beca, salvo excepciones muy tasadas.

La solicitud se presenta exclusivamente de forma electrónica a través de la web del Senado, utilizando los modelos oficiales anexos a la convocatoria. En el formulario deben indicarse los datos personales básicos, la titulación que habilita para presentarse, la relación de méritos a valorar y, en su caso, la opción a una de las becas reservadas para personas con discapacidad. Se adjunta copia del título requerido, certificados académicos oficiales y, si los estudios son extranjeros, la documentación de homologación y traducciones juradas pertinentes.

El plazo para presentar solicitudes se inicia al día siguiente de la publicación de la convocatoria en el BOE y finaliza en la fecha y hora concretas señaladas (por ejemplo, hasta las 24:00 horas del 24 de octubre de 2025 en la convocatoria mencionada). Todos los requisitos y méritos deben cumplirse y poder acreditarse en la fecha de cierre del plazo, no posteriormente.

Un jurado designado por la Mesa del Senado -compuesto por miembros de la Mesa, la Secretaría General Adjunta para Asuntos Parlamentarios, el Director de Estudios y un funcionario que actúa como secretario- es el encargado de valorar las solicitudes. Sus deliberaciones se documentan mediante actas firmadas, y tras la revisión inicial se publica una relación provisional de admitidos y excluidos, con indicación de los motivos de exclusión. Quienes aparezcan como excluidos o no figuren en la lista disponen de un plazo de diez días hábiles para subsanar defectos.

El proceso de selección se realiza aplicando un baremo muy detallado de méritos. Se valoran, entre otros aspectos, los estudios específicos en biblioteconomía, archivística y documentación, otros diplomas y cursos especializados (universitarios y no universitarios), la experiencia práctica en tareas similares, el expediente académico del título principal, los idiomas extranjeros a partir de nivel B2 según el Marco Común Europeo y diversos conocimientos informáticos aplicados a la gestión documental y bibliotecaria.

En el apartado de formación específica, se dan puntos por títulos de grado en Información y Documentación, másteres universitarios verificados, cursos de posgrado con un determinado número de créditos ECTS, doctorados, DEA, tesinas y cursos de archivística, biblioteconomía y documentación organizados por entidades no universitarias. En archivística se valora especialmente la formación en sistemas de gestión documental y documento electrónico, con un factor multiplicador de la puntuación.

También se tiene en cuenta la formación práctica y la experiencia en tareas similares, asignando puntos por cada trimestre de trabajo en campos relacionados, sin contar las prácticas obligatorias de la carrera. Incluso se reconoce con puntuación específica haber desempeñado una beca previa en el Senado durante el último cuatrimestre del año anterior, como sustituto en la convocatoria inmediata previa.

El expediente académico del título requerido se califica con un sistema basado en la media de calificaciones (notable, sobresaliente, matrícula de honor), y en caso de que la persona tenga dos títulos habilitantes se debe elegir uno solo para el cálculo. Los idiomas extranjeros se puntúan a partir del nivel B2 (4 puntos), C1 (5 puntos) y C2 (6 puntos) por idioma, siempre que se presenten certificados oficiales reconocidos.

En el ámbito de las tecnologías de la información, se valoran los conocimientos informáticos aplicados a la gestión documental, bibliotecaria y archivística, exigiendo cursos o acreditaciones de al menos 30 horas. Se otorgan puntos por manejo de sistemas de gestión documental y workflow (como BRS, Oracle, Alfresco o gestores UCM), sistemas de gestión bibliotecaria (Absys, AbsysNet y otros), formatos MARC, bases de datos jurídicas, gestión de tesauros y metadatos, sistemas de digitalización y herramientas ofimáticas avanzadas.

Finalmente, se reservan puntos para otros méritos, como publicaciones relacionadas con archivos, bibliotecas y documentación, premios extraordinarios fin de carrera, ejercicios aprobados en oposiciones vinculadas al sector, títulos de grado adicionales no relacionados con temas documentales, másteres en otras áreas, cursos de doctorado y tesinas en materias ajenas al campo documental. Todo ello permite una evaluación bastante completa del perfil del candidato.

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Tras aplicar el baremo, el jurado clasifica las solicitudes por orden decreciente de puntuación y eleva a la Mesa del Senado una propuesta de concesión de las diez becas, junto con una lista de suplentes ordenada. En caso de empate, se atiende primero a la mejor puntuación en el expediente académico, y si persiste, a la formación específica en archivística y biblioteconomía, idiomas y experiencia práctica, en ese orden. La Mesa adopta el acuerdo de concesión, lo comunica a las personas beneficiarias y publica el resultado en la web institucional.

Quienes resultan seleccionados deben aportar posteriormente la documentación original acreditativa de los requisitos y méritos (títulos universitarios, expedientes, certificados, etc.), además de presentar DNI o NIE, una foto tipo carné y la documentación que se indique en las bases. La inexactitud o falsedad en los méritos puede suponer la privación de la beca y el inicio de un procedimiento de reintegro de acuerdo con la Ley General de Subvenciones.

Durante el período de disfrute, las personas becarias están obligadas a aceptar íntegramente las bases de la convocatoria, realizar las actividades formativas en las unidades documentales indicadas (con una dedicación aproximada de treinta horas semanales), mantener la más absoluta reserva sobre la información a la que accedan y presentar una memoria de actividades al finalizar la beca. La Dirección de Documentación designa un tutor o tutora para cada becario, que supervisa la formación, emite informes de seguimiento y redacta un informe final de cumplimiento.

Al concluir la beca, se emite un certificado administrativo con las fechas y una descripción de las tareas realizadas, firmado por la Dirección de Documentación. Este certificado se entrega a la persona adjudicataria y se puede solicitar también durante la vigencia de la beca, algo muy útil para anexar a currículums o procesos selectivos futuros. La convocatoria prevé igualmente los recursos administrativos y contencioso-administrativos aplicables frente a la propia convocatoria o las resoluciones del jurado.

Becas de formación en archivística y biblioteconomía, museología y conservación-restauración en La Rioja

Otra referencia clave dentro de las becas de formación en archivística en España son las reguladas por la Orden CTD/79/2025 de la Consejería de Cultura, Turismo, Deporte y Juventud de La Rioja. Esta orden fija las bases generales para conceder, en régimen de concurrencia competitiva, becas orientadas tanto a la archivística y biblioteconomía como a la museología y la conservación-restauración, con un fuerte componente técnico-profesional.

La Comunidad Autónoma de La Rioja, de acuerdo con su Estatuto de Autonomía y la normativa de organización del sector público autonómico, tiene competencias en materia de museos, archivos y bibliotecas de interés para la región. En ese marco, la Dirección General de Cultura se encarga de la gestión del Museo de La Rioja, la coordinación del Sistema de Bibliotecas de La Rioja y la gestión del Archivo Histórico Provincial, así como de la formación permanente del personal vinculado a estos servicios.

Las becas reguladas por esta orden surgen de la necesidad de complementar la formación del personal en activo con la de nuevos profesionales que quieren orientar su carrera a bibliotecas, archivos y museos. La filosofía es clara: conectar la titulación académica reglada con una formación práctica intensiva, que actúe como puente hacia el mercado laboral. De hecho, la orden subraya que estas becas buscan provocar una gran implicación de los beneficiarios en las tareas encomendadas, fomentando la predisposición al aprendizaje y la colaboración continua.

En el área de Archivística y Biblioteconomía, la finalidad de las becas es ofrecer formación especializada en el manejo de herramientas propias de archivos y bibliotecas: atención a usuarios, gestión documental, descripción archivística, catalogación, clasificación, elaboración de información bibliográfica y de referencia, entre otras. En el ámbito de Museología y Conservación-Restauración, se persigue formar en la gestión de actividades culturales, comunicación pública, uso de canales de comunicación virtual, marketing cultural y, en el campo de la conservación, en tratamientos preventivos y curativos, conservación preventiva y acondicionamiento de bienes culturales para transporte y almacenamiento.

Cada beca tiene una duración inicial de 12 meses desde la incorporación, y el programa admite prórrogas de otros 12 meses hasta alcanzar un máximo de 36 meses en total, siempre que exista informe favorable del tutor de formación y disponibilidad presupuestaria. Las prórrogas pueden incluir actualizaciones del importe mensual en función de la variación interanual del IPC de La Rioja, por lo que la dotación económica se va ajustando a la situación real.

Las personas beneficiarias adquieren exclusivamente la condición de becarios o becarias, sin que exista relación funcionarial, laboral, contractual ni estatutaria con la administración riojana. Además, la experiencia no cuenta como mérito automático para el acceso a puestos de personal propio de la comunidad, aunque en la práctica supone un valor añadido importante en procesos selectivos y ofertas de empleo del sector cultural.

Entre los requisitos generales de participación destacan: tener nacionalidad española o de un país de la UE o del Espacio Económico Europeo, dominar el idioma español hablado y escrito, estar en posesión de la titulación exigida en la convocatoria (obtenida en los cinco años anteriores como máximo) y encontrarse en situación de desempleo o con tarjeta de mejora de empleo. En el caso de títulos extranjeros, se exige la homologación o reconocimiento oficial antes de que termine el plazo de presentación de solicitudes.

No pueden acceder a estas becas quienes estén disfrutando ya de otra beca financiada con fondos públicos similar, quienes hayan recibido ayudas para el mismo objeto durante más de seis meses antes, las personas con enfermedades o limitaciones físicas o psíquicas incompatibles con la actividad formativa, quienes hayan trabajado más de un año en un puesto equivalente al de la beca, o quienes en convocatorias anteriores hayan renunciado sin causa justificada o no se hayan incorporado al centro asignado. También se excluye a quienes estén incursos en las prohibiciones del artículo 13 de la Ley 38/2003 General de Subvenciones.

La solicitud debe presentarse mediante un formulario normalizado dentro del plazo que marque cada convocatoria, acompañado de un currículum vitae, certificación académica personal donde consten la fecha fin de estudios, el plan completo de materias, las calificaciones detalladas y la nota media final, así como la acreditación documental de todos los méritos alegados. También se exige una declaración jurada de no haber sido beneficiario de otra ayuda para el mismo objeto y la tarjeta de demandante de empleo correspondiente. La persona solicitante debe indicar, además, la especialidad a la que opta (biblioteconomía o archivística, por un lado, museología o conservación-restauración por otro).

Las solicitudes pueden presentarse telemáticamente o en el Registro General de la Comunidad Autónoma de La Rioja, así como en los lugares previstos en la normativa de procedimiento administrativo (Ley 39/2015 y Decreto autonómico regulador del registro). Quienes no aporten la documentación completa o no acrediten debidamente los requisitos quedarán excluidos una vez finalizado el plazo de subsanación.

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El proceso de selección se organiza en tres fases: admisión de candidatos, valoración de solicitudes y concesión de becas. La admisión implica la revisión de requisitos formales; si falta algo, se publica en el Boletín Oficial de La Rioja un requerimiento para subsanar en un plazo máximo de diez días. Después se hace pública la lista definitiva de admitidos y excluidos.

La valoración corre a cargo de una comisión de valoración formada por un presidente, dos vocales y un secretario, todos ellos vinculados a la Consejería competente en cultura. Este órgano colegiado actúa conforme a la Ley General de Subvenciones y la Ley de Régimen Jurídico del Sector Público. Se valoran la titulación principal (licenciatura o grado, diplomatura u otras titulaciones que den acceso a la beca), másteres y cursos universitarios de especialización, cursos de formación en la materia de la convocatoria, docencia impartida, publicaciones, idiomas extranjeros y otros méritos, siempre con arreglo al baremo que se establezca en cada convocatoria concreta.

Solo se puntúan los méritos que figuren explícitamente en la solicitud y que estén acreditados documentalmente. En caso de empate, se prioriza la mayor nota media del expediente académico; si persiste, la fecha de finalización de estudios más reciente; y, en última instancia, el orden alfabético del primer apellido. La comisión tiene un plazo máximo de tres meses desde la publicación de la lista definitiva de admitidos para completar la valoración.

Tras esta fase, la comisión formula una propuesta de resolución provisional que se publica en el BOR, indicando para cada beca un beneficiario y una lista de suplentes en orden de puntuación, con las cuantías correspondientes. Se abre un plazo de alegaciones y, una vez analizadas, se eleva propuesta definitiva al consejero competente, que dicta la resolución de concesión. Esta resolución se publica en el Boletín Oficial de La Rioja y en la web del Gobierno autonómico, e incluye la relación de titulares, suplentes y solicitudes desestimadas.

Las personas adjudicatarias deben presentar en un plazo de diez días hábiles desde la notificación de la resolución una serie de documentos: copia del título universitario (o justificante del pago de tasas de expedición), certificados de dominio del español en caso de extranjeros, certificado médico de aptitud, tarjeta sanitaria, datos bancarios y, si procede, documentación sobre compatibilidad con otras becas o trabajos. Si no aportan la documentación o está incompleta, se les concede un plazo de cinco días para subsanar; de lo contrario, se entenderá que renuncian y se pasará a la lista de suplentes.

Cada convocatoria concreta fija la dotación económica mensual de las becas, en importes brutos que incluyen la cotización a la Seguridad Social. El pago se realiza por mensualidades vencidas, previa certificación del tutor de formación sobre las horas efectivamente realizadas, y las cantidades tienen la naturaleza de ayuda formativa, no de salario. En caso de cese o renuncia antes de finalizar el mes, solo se abona la parte proporcional a los días realmente disfrutados.

Las personas becarias se incorporan al Archivo Histórico Provincial de La Rioja, a la Biblioteca de La Rioja o al Museo de La Rioja, según la especialidad, en la fecha fijada en la resolución de concesión. Cada becario cuenta con un tutor asignado, responsable de planificar la formación y establecer posibles rotaciones entre las distintas áreas de cada centro. Al término del programa, la Consejería expide un certificado acreditativo de la formación práctica adquirida, previo informe del tutor.

La orden dedica varios artículos a regular el horario, descansos, ausencias y posibles interrupciones. El horario se desarrolla de lunes a viernes, principalmente en turno de mañana, con un máximo de siete horas diarias. Por cada período de 12 meses, el becario tiene derecho a 22 días hábiles de descanso, que deben agruparse al menos de cinco en cinco y solicitarse con 15 días de antelación. Las ausencias por enfermedad o deberes inexcusables deben justificarse documentalmente y ser aceptadas por el tutor.

Se contempla la posibilidad de interrumpir temporalmente la beca por maternidad, paternidad o enfermedad grave, pudiendo ampliarse el período de disfrute si el presupuesto lo permite. Asimismo, se regula la renuncia voluntaria (que debe comunicarse por escrito con un preaviso mínimo de 15 días), las causas que equivalen a renuncia (no aceptación expresa, no aportar documentación para cotejo, no incorporarse al centro sin causa justificada) y el procedimiento de sustitución mediante la lista de suplentes.

La orden también detalla las causas de pérdida de la condición de becario y los supuestos de reintegro total o parcial de las cantidades percibidas: irregularidades en los datos, aprovechamiento insuficiente, conductas perjudiciales para la Administración, incumplimiento reiterado del horario, falta de respeto a las instrucciones del tutor, no realización de las actividades previstas en el plan formativo, no comunicar la obtención de otra beca o empleo incompatible, o impedir las actuaciones de comprobación de la Intervención General o del Tribunal de Cuentas.

En materia de compatibilidades, estas becas presentan una particularidad: son compatibles con otras subvenciones, ayudas e ingresos, e incluso con el ejercicio de actividades profesionales, siempre que no interfieran en el aprovechamiento ni comprometan la imparcialidad de la persona becaria ni perjudiquen el interés general. Eso sí, cualquier otra actividad o beca debe comunicarse por escrito al tutor, y la Administración determinará si resulta compatible o si el becario debe optar por una de ellas.

Para cerrar el marco normativo, la Orden CTD/79/2025 deroga las anteriores bases de 2013 y remite, en lo no previsto, a la Ley 38/2003 General de Subvenciones, a la Ley 11/2013 de Hacienda Pública de La Rioja, al Decreto 14/2006 regulador del régimen de subvenciones autonómicas y al Real Decreto 887/2006 que desarrolla la Ley General de Subvenciones, además de la normativa estatal y autonómica aplicable. La propia orden entra en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial de La Rioja.

A la vista de todos estos programas, las becas de formación en archivística que ofrecen la Xunta de Galicia, el Senado y el Gobierno de La Rioja se convierten en una vía privilegiada para quienes quieren especializarse en la gestión de archivos, bibliotecas, museos y centros documentales. Con una combinación de formación práctica intensa, tutorización cercana, reconocimiento administrativo y ayudas económicas razonables, suponen una experiencia que puede marcar un antes y un después en el currículum de cualquier joven profesional de la información y la documentación.

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