- El doble grado en Educación Infantil y Primaria forma docentes para ambas etapas, asegurando continuidad pedagógica de 0 a 12 años.
- Su plan de estudios integra objetivos, competencias y prácticas en centros reales, con énfasis en diversidad, TIC y educación en valores.
- Ofrece múltiples salidas profesionales en centros públicos, privados y otros ámbitos educativos, con alta demanda laboral actual.
- Numerosos recursos e investigaciones específicas apoyan la actualización continua del profesorado de Infantil y Primaria.
La educación infantil y primaria se ha convertido en uno de los ámbitos profesionales con más proyección dentro del sistema educativo. Cada vez se pide más a los colegios y a sus docentes: acompañar a las familias, atender la diversidad, manejar las nuevas tecnologías, fomentar valores y, además, lograr buenos resultados académicos. Prepararse bien para todo esto no es solo una cuestión de vocación, sino de contar con una formación universitaria sólida, actualizada y muy práctica.
Hoy en día, muchos centros universitarios apuestan por el doble grado en Educación Infantil y Primaria como respuesta a estos retos, según nuestra guía completa de grados universitarios. Esta opción permite formarse de manera integrada para trabajar con niños y niñas de 0 a 12 años, reduciendo el típico “salto” entre etapas y ofreciendo un perfil muy atractivo para los centros educativos. A lo largo de este artículo vas a encontrar una explicación detallada de objetivos, competencias, requisitos de acceso, plan de estudios, prácticas y salidas profesionales, junto con recursos y materiales clave relacionados con la educación infantil y primaria.
Qué es el doble grado en Educación Infantil y Primaria
El doble grado en Maestro de Educación Infantil y Maestro de Educación Primaria es una titulación universitaria de cinco años que combina, en un único itinerario estructurado, la formación completa de los dos grados. No se trata de cursar dos carreras por separado, sino de un plan integrado que conecta contenidos, prácticas y enfoque pedagógico para entender el desarrollo del niño y la niña de forma continua, desde el primer ciclo de escolarización hasta el final de la primaria.
Los centros que ofertan esta titulación subrayan que su principal valor es garantizar la continuidad educativa entre Infantil y Primaria. Durante años, el paso de una etapa a otra ha provocado rupturas en el recorrido del alumnado: cambios bruscos de metodología, de expectativas y de organización. El doble grado pretende suavizar e incluso eliminar estas fracturas, formando docentes que comprendan en profundidad ambas etapas y sepan coordinarlas.
Además, muchas universidades limitan el número de estudiantes por grupo, configurando un grupo autónomo reducido (por ejemplo, 40 alumnos/as), para favorecer un seguimiento cercano, trabajos cooperativos, proyectos de innovación y una tutorización más personalizada. Esta organización busca que el futuro maestro o maestra viva una experiencia universitaria muy similar a la que luego se espera que ofrezca en su aula.
El recorrido estándar del doble grado suele ser de cinco cursos académicos, con la posibilidad de realizar en el último año una mención o minor de especialización propia del Grado en Educación Primaria, como Educación Especial, Lengua Extranjera (inglés), Euskera, Instrumento Educativo o Proyectos de Innovación Educativa. Algunas de estas menciones añaden, además, una salida profesional específica.
Objetivos formativos del doble grado
Los objetivos generales del doble grado en Educación Infantil y Primaria se centran en formar profesionales capaces de analizar, planificar y desarrollar la tarea docente en una sociedad compleja y cambiante. No se trata solo de “dar clase”, sino de asumir un rol amplio que incluye mediación, tutoría, coordinación con familias y participación en proyectos educativos del centro.
Uno de los grandes propósitos es que el futuro docente aprenda a planificar la acción educativa teniendo en cuenta las características del alumnado, el contexto sociocultural, la diversidad lingüística y cultural, así como los retos de la escuela inclusiva. La planificación debe ser flexible, basada en la reflexión sobre la práctica, en la evaluación continua y en la capacidad de adaptación.
Otro objetivo clave es preparar al maestro o maestra para dinamizar actividades significativas en el aula, que estimulen el potencial de desarrollo de todos los estudiantes. Esto implica diseñar situaciones de aprendizaje que conecten con los intereses del alumnado, que fomenten la curiosidad, el pensamiento crítico, la creatividad y la cooperación, y que integren las dimensiones cognitiva, lingüística, emocional, motriz, social, cultural, filosófica y volitiva.
La titulación también persigue consolidar un fuerte compromiso con la educación en valores: convivencia, esfuerzo, constancia, disciplina entendida como autorregulación, igualdad de género, equidad, respeto a los derechos humanos y sostenibilidad. Se pretende que el profesorado promueva estos valores dentro y fuera del aula, en colaboración con otras instancias sociales y con las familias.
Por último, el doble grado apunta a que quienes lo cursan desarrollen una mirada profesional capaz de elaborar proyectos educativos completos, unidades de programación, actividades y materiales (incluidos los digitales), alineados con los currículos de Infantil y Primaria y ajustados a la diversidad del alumnado, siempre con el bienestar del niño y la niña como eje.
Competencias generales y específicas del futuro maestro
El plan de estudios de Educación Infantil y Primaria estructura las competencias en dos grandes bloques: transversales y específicas. Las primeras son aquellas que todo titulado universitario debería incorporar, mientras que las segundas se vinculan directamente con la actuación docente.
Entre las competencias transversales, una de las más importantes es el compromiso ético profesional. Esto supone asumir la responsabilidad de la propia práctica, respetar la dignidad del alumnado y de sus familias, y actuar con honestidad, confidencialidad y sentido de justicia social. Va muy ligado a reconocer la diversidad, la multiculturalidad y los distintos modelos familiares presentes hoy en las aulas.
También se destacan competencias como la capacidad de aprendizaje autónomo y responsabilidad, la adaptabilidad a nuevas situaciones, la creatividad y el espíritu emprendedor. El docente del siglo XXI debe poder actualizarse de forma continua, analizar críticamente la información, innovar en su práctica y trabajar en equipo con otros profesionales.
En el ámbito comunicativo, se exige una sólida capacidad para expresarse oralmente y por escrito en lengua castellana y, en los contextos donde sea pertinente, en lengua cooficial (por ejemplo, catalán o euskera) con el nivel de corrección requerido para enseñar. Además, se valora el dominio de una lengua extranjera como vehículo de comunicación en determinadas situaciones del aula.
En cuanto a las competencias específicas, se enfatiza la habilidad de diseñar y desarrollar proyectos educativos y unidades de programación que permitan adaptar el currículo a la diversidad de estudiantes, organizando entornos de aprendizaje armónicos, seguros y estimulantes. Esto incluye el uso de recursos digitales y la integración de las tecnologías de la información y la comunicación en la vida del aula.
Otra competencia esencial es la capacidad de promover y facilitar aprendizajes globales en la primera infancia y la etapa primaria, teniendo en cuenta todas las dimensiones del desarrollo. El docente debe saber crear actividades que integren lenguaje, movimiento, juego simbólico, exploración del entorno, expresión artística y pensamiento lógico-matemático.
También se subraya la competencia para gestionar la convivencia y la resolución pacífica de conflictos, dinamizando la reflexión en grupo sobre normas, respeto mutuo y responsabilidad compartida. En Infantil y Primaria, gran parte del trabajo del tutor pasa por crear un clima de aula positivo, donde el alumnado se sienta seguro y escuchado.
Un bloque competencial relevante se orienta a la observación sistemática de los contextos de aprendizaje y de la propia práctica. Se espera que el maestro interprete las situaciones educativas a partir de marcos teóricos, reflexione sobre ellas y tome decisiones fundamentadas, usando la evaluación como herramienta pedagógica, no solo acreditativa.
Finalmente, se incluyen competencias ligadas al desarrollo infantil, la salud, la nutrición y la atención temprana, así como a la colaboración con las familias. El maestro o maestra debe entender los procesos de construcción de la personalidad en los primeros años, identificar necesidades especiales, coordinar recursos y mantener una relación cercana y respetuosa con los padres y madres.
Perfil de acceso y requisitos para estudiar Educación Infantil y Primaria
El perfil de acceso al doble grado está pensado para personas con una clara orientación hacia el trabajo con la infancia y un fuerte interés por la cultura, el conocimiento humanístico y científico, y la realidad social. No basta con “gustar de los niños”; se espera curiosidad intelectual, sensibilidad hacia la diversidad y disposición a implicarse en proyectos colectivos.
Desde el punto de vista personal, se valora que el futuro estudiante tenga un buen equilibrio emocional, habilidades para trabajar en equipo y capacidad para asumir responsabilidades dentro de grupos de trabajo. El ejercicio docente implica una intensa dedicación a los demás (niños, familias, otros profesionales), por lo que es fundamental contar con una sólida competencia personal y social.
Académicamente, se requiere que el aspirante sea capaz de regular su propio aprendizaje: planificarse, organizar su estudio, tomar decisiones, evaluar resultados y actuar en consecuencia. La formación en educación supone producir conocimiento riguroso sobre la práctica, elaborar proyectos, investigar e innovar en las aulas, incluso ya desde la etapa universitaria.
En cuanto a vías de acceso, el doble grado en Educación Infantil y Primaria se considera un grado con prueba de aptitud personal (PAP) en determinadas comunidades autónomas o universidades. Esto significa que, además de cumplir los requisitos generales, puede exigirse una prueba específica que valore competencias comunicativas, razonamiento y adecuación al perfil docente.
Las principales vías de acceso a los estudios de grado son: haber obtenido el título de Bachillerato y superar la PAU (selectividad), disponer de un ciclo formativo de grado superior (incluidos los de artes plásticas, diseño o enseñanzas deportivas), superar las pruebas de acceso para mayores de 25 o 45 años, o cumplir las condiciones para el acceso para mayores de 40 años con experiencia profesional acreditada. En todos los casos, es imprescindible obtener plaza a través del proceso de preinscripción universitaria.
Quienes proceden de estudios en el extranjero deben tramitar los requisitos de admisión con estudios extranjeros, que pueden incluir homologación o reconocimiento de títulos, acreditación de nivel de idioma y participación en los procesos de acceso de la universidad de destino. Cada institución publica de forma actualizada estos requisitos.
En algunos contextos concretos, como el doble grado ofertado por determinadas facultades en entornos bilingües, se exige acreditar un nivel mínimo B2 en la lengua cooficial (por ejemplo, B2 en euskera) para poder cursar la titulación, en contextos de educación bilingüe. Este requisito responde a la realidad de aulas plurilingües donde la docencia se imparte en más de una lengua.
Proceso de preinscripción y matrícula
Quienes deseen acceder al doble grado deben realizar la preinscripción universitaria dentro de los plazos establecidos por la administración educativa y la propia universidad. En esa preinscripción se ordenan las preferencias de estudios y centros, y se compite por la plaza en función de la nota de acceso y otros criterios, como la superación de la PAP.
Una vez adjudicada la plaza, la universidad acostumbra a ofrecer un sistema de automatrícula por internet, accesible desde portales específicos para estudiantes. Es esencial consultar el día y la hora asignados para formalizar la matrícula, ya que no hacerlo puede implicar la pérdida de la plaza. Cada facultad publica instrucciones detalladas y suele proporcionar apoyo administrativo.
El proceso de matrícula incluye la selección de asignaturas correspondientes al curso, el abono de tasas, la formalización de seguros y, en muchos casos, la posibilidad de solicitar becas y ayudas. La información sobre becas (incluidas las que pueden cubrir porcentajes elevados de la matrícula) se difunde desde los servicios de estudiantes y desde entidades colaboradoras, que precisan el tratamiento de datos personales conforme al Reglamento (UE) 2016/679 (GDPR).
Las universidades mantienen actualizada en sus webs toda la información sobre acceso y admisión a los grados, incluyendo enlaces a la administración autonómica (por ejemplo, Generalitat de Catalunya) para especificidades sobre PAU, CFGS y otros itinerarios. Esto resulta especialmente importante porque los criterios, notas de corte y procedimientos se revisan cada año.
Plan de estudios y organización académica
El plan de estudios del doble grado en Educación Infantil y Primaria se diseña para cubrir, en cinco cursos, todas las materias obligatorias de ambos grados, más las optativas y la mención de especialización. Aunque el detalle varía según la universidad, suele incluir formación en didácticas específicas, psicología básica y del desarrollo, sociología de la educación, organización escolar, atención a la diversidad, TIC, artes, educación física, lenguas y matemáticas.
La distribución de créditos combina asignaturas teóricas, seminarios prácticos, trabajo autónomo del estudiante y prácticas externas progresivas. A menudo se establece un equilibrio entre formación común de ambos grados y materias más específicas de cada etapa, respetando la carga lectiva requerida por la normativa nacional.
Desde el inicio se pone el acento en el uso de metodologías activas y trabajo cooperativo. Se promueven proyectos interdisciplinares, trabajo por proyectos, aprendizaje basado en problemas, uso de recursos digitales abiertos y participación en experiencias de innovación educativa. Esta dinámica responde a la necesidad de que el futuro docente viva en primera persona el tipo de enseñanza que luego se le pedirá desarrollar.
Además de la formación presencial, muchas facultades ofrecen guías docentes detalladas, materiales de apoyo y espacios virtuales de aprendizaje donde el alumnado puede acceder a recursos, participar en foros y entregar tareas. El uso de las TIC es transversal y se valora como competencia tanto técnica como pedagógica, en línea con las orientaciones actuales sobre educación digital.
Prácticas externas en centros de Infantil y Primaria
Una parte fundamental de la titulación son las prácticas externas en centros educativos. El doble grado contempla varios periodos de prácticas distribuidos a lo largo de la carrera, habitualmente en los cursos 2.º, 3.º, 4.º y 5.º, lo que permite al estudiante enfrentarse de forma progresiva a la realidad escolar y desarrollar su identidad profesional.
El plan de estudios suele incluir una asignatura obligatoria de prácticas curriculares de 18 créditos, equivalente a unas 225 horas, que se realiza en centros de Educación Infantil y/o Primaria. Estas prácticas están tutorizadas tanto por un docente universitario como por un maestro o maestra del centro, y se evalúan, quedando reflejadas en el expediente académico.
Además de las prácticas curriculares, los estudiantes pueden realizar prácticas extracurriculares de hasta 750 horas, prorrogables en algunos casos hasta 900 horas, en entidades educativas diversas: colegios, servicios de apoyo, asociaciones, bibliotecas, museos, empresas de materiales educativos, etc. Aunque estas prácticas no forman parte obligatoria del plan de estudios, son una excelente vía para ampliar experiencia y contactos profesionales.
Para cualquier tipo de prácticas es imprescindible formalizar antes un convenio de cooperación educativa entre la universidad y la entidad colaboradora. Los servicios de prácticas y las oficinas de orientación profesional orientan al alumnado sobre trámites, ofertas, plazos y documentación. También proporcionan información institucional sobre el funcionamiento de los convenios y los derechos y deberes de estudiantes y centros.
Acciones de acogida, apoyo y orientación al estudiante
Las facultades de educación suelen diseñar un conjunto amplio de acciones de apoyo y orientación tanto en la fase inicial como a lo largo del desarrollo de los estudios. El objetivo es acompañar al estudiante en su adaptación a la vida universitaria y en la toma de decisiones académicas y profesionales.
Al inicio del grado, es frecuente organizar un acto inaugural específico para estudiantes de primer curso, en el que se presenta la facultad, el plan de estudios, los servicios de la universidad y los canales de participación. Se entrega o se pone a disposición una guía de las enseñanzas de grado, que recoge la estructura de la titulación, normas académicas y recursos clave.
A lo largo de los cursos, se realizan sesiones informativas sobre programas de movilidad (Erasmus, convenios bilaterales, etc.), prácticas curriculares y extracurriculares, y opciones de especialización y menciones, consultando el calendario de eventos educativos. La Oficina de Relaciones Internacionales suele encargarse de asesorar al alumnado interesado en estancias en el extranjero.
También se implementan planes de acción tutorial, en los que el estudiantado cuenta con un profesor tutor de referencia que le orienta sobre la organización del estudio, la elección de optativas, la participación en proyectos y las posibles salidas profesionales. Este acompañamiento es especialmente valioso en titulaciones intensivas como el doble grado.
Para facilitar la inserción laboral, muchas facultades ofrecen talleres de empleabilidad, donde se trabajan aspectos como elaboración de currículum, preparación de entrevistas, conocimiento de las oposiciones y otras vías de acceso a puestos docentes, así como el emprendimiento educativo.
Salidas profesionales de Educación Infantil y Primaria
La salida profesional más evidente de este doble grado es la de maestro o maestra en Educación Infantil y Educación Primaria, tanto en centros públicos como privados o concertados. Contar con la habilitación para ambas etapas aumenta notablemente la empleabilidad, ya que los centros valoran perfiles versátiles que puedan trabajar con varios niveles.
En el ámbito de la red pública, el acceso a plazas docentes requiere superar procesos de oposición organizados por las administraciones educativas. El doble grado proporciona la formación académica necesaria, aunque será preciso complementar con la preparación específica de oposiciones. En la enseñanza privada y concertada, cada centro establece sus propios procesos de selección, en los que se valora la formación inicial, la experiencia y las competencias personales.
Más allá de las aulas ordinarias, el título habilita para trabajar en centros de educación especial, aulas hospitalarias, escuelas de adultos (especialmente en programas donde se requiere un enfoque didáctico similar al de Primaria), y en servicios educativos complementarios como bibliotecas, museos, instituciones culturales o asociaciones de educación no formal.
También existen oportunidades en empresas dedicadas a la elaboración de materiales educativos: editoriales de libros de texto, plataformas digitales de aprendizaje, desarrolladores de software educativo, fabricantes de recursos didácticos y juegos pedagógicos. El conocimiento profundo del currículo y de las necesidades de aula es muy valorado en estos entornos.
El informe “Empleos en auge en España” de distintas plataformas de empleo ha señalado que el perfil de maestro/a se sitúa entre los más demandados del mercado laboral, especialmente en contextos donde la población escolar crece o se renuevan plantillas por jubilaciones. Además, cada vez se requieren más docentes expertos en innovación educativa, educación personalizada y tecnologías de la educación.
El doble grado también abre la puerta a especializaciones como lengua extranjera (inglés), educación inclusiva o pedagogía terapéutica, audición y lenguaje, educación física o educación musical. Estas especialidades permiten asumir funciones adicionales dentro de los centros: coordinación de atención a la diversidad, dinamización de proyectos lingüísticos, liderazgo de programas deportivos, musicales o artísticos, etc.
Recursos, publicaciones y materiales clave sobre educación infantil y primaria
El ámbito de la educación infantil y primaria cuenta con una enorme cantidad de recursos, investigaciones y materiales didácticos producidos por ministerios, institutos de evaluación, universidades y profesionales de la docencia, así como una guía de bibliografía y citas académicas. Muchos de estos recursos están orientados a mejorar la práctica de aula y a actualizar la formación del profesorado.
Existen manuales que realizan un análisis exhaustivo de la educación infantil tanto desde la perspectiva afectiva como desde la legal y organizativa, dirigidos al estudiantado de magisterio y a quienes ya están en ejercicio. Otros materiales se centran en la influencia de la educación infantil en el desarrollo de la competencia lectora en primaria, destacando la importancia de una escolarización temprana y bien estructurada.
En el campo de la lectura, hay guías didácticas y cursos dedicados a la evaluación de la competencia lectora y la detección temprana de dificultades en Infantil y Primaria, así como recursos que integran la dimensión plurilingüe y la alfabetización mediática e informacional desde las primeras etapas. Estos materiales muestran cómo trabajar la lectura crítica, la comprensión de distintos tipos de textos y el uso responsable de la información.
También encontramos propuestas que sitúan la biblioteca escolar como eje de innovación en Infantil y Primaria, ofreciendo criterios para su gestión, la mediación lectora y el diseño de planes de lectura de centro. Estas iniciativas conciben la biblioteca no solo como un lugar para tomar libros, sino como un espacio de aprendizaje activo y de encuentro entre alumnado, docentes y familias.
En el terreno de la evaluación, diferentes informes y boletines del Instituto de Evaluación y de organismos internacionales recogen pruebas de evaluación de 3.º y 6.º de Primaria, estudios como PIRLS o PISA, y análisis de indicadores educativos nacionales e internacionales. Estos documentos sirven de base para comprender el rendimiento del sistema educativo y orientar mejoras curriculares y metodológicas.
La enseñanza de las ciencias y las matemáticas en Primaria también cuenta con obras específicas que abordan el desarrollo del pensamiento científico-técnico y la competencia matemática, así como propuestas de iniciación a la investigación, la experimentación y el trabajo con el entorno próximo. En ellas se proponen modelos metodológicos europeos, estrategias para trabajar la comprensión del medio físico y actividades para vincular las matemáticas con la vida cotidiana.
En el ámbito de las competencias clave, hay publicaciones que profundizan en la competencia en comunicación lingüística en las distintas áreas del currículo, así como en la autonomía e iniciativa personal. Estas obras ofrecen pautas concretas para que el profesorado de Infantil y Primaria incorpore estas competencias de forma transversal en sus programaciones.
Por otro lado, cobran relevancia los materiales sobre introducción temprana a las TIC y estrategias para educar en un uso responsable de las tecnologías en Infantil y Primaria. Se reflexiona sobre cómo integrar las herramientas digitales de manera pedagógicamente sólida, protegiendo al alumnado y fomentando un pensamiento crítico frente a los medios y las redes sociales.
También se publican experiencias educativas inspiradoras, como proyectos de teatro activo para abordar conflictos políticos mundiales, itinerarios didácticos vinculados a exposiciones sobre agua y desarrollo sostenible, o proyectos curriculares integrados (como el currículo hispano-británico en Primaria). Todos ellos muestran maneras concretas de trabajar contenidos complejos de forma adaptada a estas edades.
Finalmente, distintas revistas y boletines dedicados a la educación infantil y a la evaluación del sistema educativo ofrecen análisis de reformas curriculares, resultados de evaluaciones generales de Primaria, estudios piloto de evaluación de la educación infantil y recopilaciones de proyectos de las comunidades autónomas, aportando un panorama amplio y riguroso para quienes se forman como maestros.
La formación en educación infantil y primaria, especialmente a través del doble grado, configura un perfil profesional muy completo, capaz de combinar conocimiento teórico, experiencia práctica, trabajo con familias, dominio de tecnologías, sensibilidad social y una sólida base ética; todo ello lo convierte en una opción académica y laboral especialmente relevante para quienes desean dedicar su vida a acompañar el desarrollo de niños y niñas y a mejorar, desde la escuela, la sociedad en su conjunto.


