- El campus virtual internacional integra movilidad física y virtual, gestión académica y formación en competencias globales.
- Herramientas como UMove, ORI y programas como UNED CAMPUS NET facilitan intercambios europeos y latinoamericanos.
- La teleformación asíncrona y modelos como el de CEPADE demuestran el potencial del campus virtual para la cooperación internacional.
- Las movilidades virtuales y la oferta de asignaturas en inglés fortalecen el perfil internacional del estudiantado y de las empresas.
El campus virtual centrado en la internacionalización se ha convertido en una pieza clave para que universidades, escuelas de negocios y organismos públicos puedan formar a su comunidad en un entorno global, flexible y conectado. No se trata solo de colgar contenidos online, sino de articular todo un ecosistema de movilidad física y virtual, reconocimiento académico, competencias internacionales y herramientas digitales que hagan posible estudiar desde cualquier lugar del mundo sin perder calidad ni oportunidades.
En los últimos años, instituciones como facultades de Económicas y Empresariales, la UNED, la UOC o escuelas de posgrado como CEPADE, junto con organismos como ICEX, han afinado sus modelos de campus virtual para dar respuesta a desafíos muy concretos: cómo compatibilizar trabajo y estudio, cómo impulsar la movilidad europea y latinoamericana, cómo reconocer créditos cursados fuera, o cómo acompañar al tejido empresarial en su proceso de internacionalización. De todo ese recorrido han salido buenas prácticas, recursos específicos y una forma distinta de entender la enseñanza superior y la formación continua.
Qué es un campus virtual orientado a la internacionalización
Cuando hablamos de un campus virtual internacionalizado no nos referimos a una simple plataforma e-learning, sino a un espacio telemático donde convergen movilidad académica, docencia online, recursos para la internacionalización de empresas y herramientas de gestión de programas de intercambio. Es el lugar donde el estudiante gestiona su estancia en el extranjero, cursa asignaturas en otro idioma, tramita convenios y reconoce créditos, todo ello sin moverse de su escritorio.
En muchas universidades, este campus virtual concentra la información para estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales relacionada con programas de intercambio nacionales e internacionales (SICUE, Erasmus+, convenios bilaterales), la oferta de asignaturas en inglés y los requisitos para obtener certificados de intensificación internacional tras realizar una estancia fuera. Además, sirve como punto único de acceso a presentaciones informativas, convocatorias y documentos descargables necesarios en cada fase del proceso.
Dentro de este entorno también encajan recursos más orientados a la empresa, como el Marco de Competencias de ICEX y el Manual de Internacionalización, pensados para guiar a profesionales y organizaciones en mercados globales en continuo cambio. El campus, en este caso, actúa como repositorio y escaparate de contenidos de referencia sobre comercio exterior, política comercial y estrategias de salida al exterior.
De forma transversal, el campus virtual internacionalizado incorpora funcionalidades para gestionar acuerdos académicos, modificaciones de Learning Agreement, reconocimiento de créditos, tutorías virtuales y seguimiento de estudiantes incoming y outgoing. Todo se centraliza para reducir trámites presenciales y facilitar que los usuarios puedan resolver la mayor parte de su vida académica a través de un único panel.
Recursos clave para la formación en internacionalización
Uno de los pilares de este tipo de campus es la integración de materiales específicamente diseñados para apoyar la internacionalización de profesionales y empresas. Aquí destaca el Marco de Competencias de ICEX, que sirve como guía para identificar qué habilidades necesita una organización que quiere competir en mercados exteriores: desde conocimientos de comercio internacional hasta capacidades digitales, lingüísticas y de negociación intercultural.
Junto a este marco, muchas plataformas incorporan manuales de referencia como la tercera edición del Manual de Internacionalización, donde se recogen los aspectos más relevantes para desarrollar actividad internacional: análisis de mercados, instrumentos de financiación, logística, gestión de riesgos, normativa, o la evolución reciente de la política comercial. Estos contenidos se actualizan con frecuencia para adaptarse al nuevo contexto económico y geopolítico.
Además de estos documentos extensos, suelen incluirse recursos más operativos como los “diez pasos para internacionalizarse”, que estructuran en fases concretas el proceso de salida al exterior: diagnóstico interno, selección de mercados objetivo, definición de la propuesta de valor, adaptación de producto, elección de canales de distribución, construcción de red de socios, etc. Este tipo de contenidos son especialmente útiles para pymes que necesitan un itinerario claro y accionable.
En el plano más estratégico, también tienen cabida materiales sobre la nueva era de la política comercial, en los que se explican las tendencias en acuerdos multilaterales, los cambios en aranceles, las implicaciones de nuevas normativas o los debates sobre proteccionismo y libre comercio. Para el usuario, disponer de todo ello integrado en el campus virtual le permite conectar la teoría con su práctica profesional y con las decisiones que está tomando su organización.
Movilidad académica presencial: Erasmus, SICUE y programas bilaterales
La parte académica del campus virtual internacionalizado pivota en gran medida sobre los programas de movilidad estudiantil. En las facultades de Económicas y Empresariales, el alumnado tiene acceso desde el campus a toda la información relativa a los intercambios con universidades españolas (SICUE, Erasmus+ y convenios bilaterales), gestionados por las Oficinas de Relaciones Internacionales (ORI).
En este espacio se publican presentaciones como “Presentación Erasmus 2024. Intercambio 25/26” o versiones actualizadas del calendario y procedimientos (por ejemplo, una “Segunda presentación Erasmus 2025-2026”), para que el estudiantado conozca plazos, requisitos, criterios de selección y documentación necesaria. Estos archivos suelen estar en PDF y accesibles en cualquier momento para facilitar la planificación con antelación.
El campus también recoge la lista de coordinadores de programas de intercambio, figuras clave que acompañan al estudiante antes, durante y después de su estancia. Son quienes resuelven dudas sobre asignaturas, convalidaciones, posibles destinos, requisitos lingüísticos y cuestiones académicas que, en muchos casos, resultan determinantes para elegir una universidad u otra.
Para la parte administrativa, el entorno virtual incluye formularios descargables, como el impreso para solicitar la realización de exámenes en convocatoria ordinaria para alumnos en movilidad. De este modo, se simplifican trámites que antes exigían desplazamientos y se asegura que los estudiantes en el extranjero pueden ajustar su calendario de evaluación a las particularidades de su estancia.
Otro recurso habitual son los mapas interactivos de destinos disponibles y direcciones de campus, a menudo elaborados con herramientas como Google My Maps. Aunque se advierte que su función es meramente visual y que la información definitiva debe consultarse en la documentación oficial de las convocatorias, resultan muy útiles para hacerse una idea rápida de la distribución geográfica de las universidades socias.
Asignaturas en inglés y certificados de intensificación internacional
Un componente esencial de la internacionalización académica es la oferta de asignaturas impartidas en inglés dentro de los grados y diplomas avanzados. El campus virtual suele incluir tablas organizadas por semestre, donde se detallan las materias disponibles, sus códigos y sus créditos ECTS, para facilitar la elección de los estudiantes locales y de intercambio.
En el semestre de otoño (Fall Semester), por ejemplo, pueden aparecer asignaturas como G921 Consumer Behaviour o G2086/G2087 International Finance, con la carga de 6 ECTS cada una. En el semestre de primavera (Spring Semester) se amplía el abanico con materias centradas en emprendimiento, gestión y economía internacional, tales como Setting Up Businesses, Business Management Techniques: Good Practices, Open Economy Macroeconomics, International Business: A European Perspective, Statistical Methods in Economics and Business, International Business o las asignaturas de Creación de Empresas y Empresa Familiar.
En los itinerarios de Advanced Diploma in Economics se incluyen también materias avanzadas como Econometrics II, International Economics, International Trade, Public Economics, International Business Economics, European Economic Policy, Economic Growth, Dynamic Macroeconomics o Economic and Financial System. Todas ellas, ofrecidas en inglés y con 6 ECTS, permiten a los estudiantes reforzar su perfil internacional y su dominio del vocabulario técnico.
El campus no solo muestra la oferta, sino que posibilita la gestión de certificados específicos, como el certificado de intensificación internacional que obtienen aquellos alumnos que han realizado una estancia académica en el extranjero y han cursado un número determinado de créditos en otro idioma. Este tipo de acreditaciones mejora notablemente la empleabilidad, ya que evidencian experiencia internacional real y habilidades interculturales.
Para monitorizar el impacto de estos programas, muchas instituciones muestran a través del campus la evolución de estudiantes incoming y outgoing a lo largo de varios cursos académicos (por ejemplo, desde 2018/2019 hasta 2020/2021). Estos datos permiten comprobar cómo crece la participación en la movilidad y cómo se van consolidando los vínculos con universidades de otros países.
Preguntas frecuentes sobre Learning Agreement, convalidaciones y matrícula
El proceso de movilidad genera multitud de dudas prácticas que el campus virtual recoge en secciones de FAQs (Frequently Asked Questions). Una de las más habituales es qué ocurre cuando el estudiante llega a la universidad de destino y descubre que alguna de las asignaturas previstas en su Learning Agreement ya no está disponible o ha cambiado.
En este caso, las instituciones suelen permitir modificaciones del Learning Agreement al inicio de cada cuatrimestre (Modificación 1 en el primero y Modificación 2 en el segundo). El procedimiento y los plazos exactos se describen en la documentación enviada por la ORI, y siempre se recomienda revisarlos con calma antes de tomar decisiones precipitadas sobre cambios de materias.
Para solicitar una modificación, el estudiante debe primero escribir a su coordinador o coordinadora explicando el cambio propuesto con el máximo detalle posible: códigos de las asignaturas, enlaces a los programas y guías docentes, y alternativas sugeridas. Una vez alcanzado un acuerdo sobre el nuevo plan de estudios, se formaliza la modificación en el campus virtual, generando dos nuevos documentos (el compromiso de reconocimiento académico y el nuevo Learning Agreement) que deben imprimirse, firmarse y enviarse de vuelta al coordinador.
Otra duda frecuente tiene que ver con los cambios que afectan a las asignaturas matriculadas en la universidad de origen. En muchos sistemas, las materias del campus virtual y las que figuran en la matrícula administrativa no están conectadas automáticamente. Cualquier ajuste en la matrícula debe gestionarse a través del coordinador y de la secretaría de la facultad, siguiendo los plazos y procedimientos internos, al margen de lo que se haya cambiado en el entorno virtual.
Los estudiantes de doble grado suelen plantear cuestiones específicas, por ejemplo si pueden llevar los 72 créditos anuales correspondientes a su curso completo durante la movilidad. La normativa puede permitirlo, como en el caso de algunos dobles grados GADE-GE, pero siempre está supeditado a que la universidad de destino acepte esa carga lectiva y la consideren asumible dentro de sus propias reglas.
También es habitual preguntar cómo hacer la equivalencia de créditos cuando las asignaturas de destino no coinciden en número de ECTS con las de la universidad de origen. Si las materias en el extranjero tienen menos créditos (2, 4 o 5), suele ser necesario cursar varias de ellas para que equivalgan a una asignatura de la universidad de origen. Si ocurre al revés, y los cursos de destino suman más créditos (8, 9 o 12), se puede dar el caso de que una sola asignatura en el extranjero cubra el contenido de varias en origen, o que se haga una equivalencia 3 por 2, siempre con el visto bueno del coordinador.
Rendimiento académico, suspensos y Trabajo Fin de Grado en movilidad
El reconocimiento de notas en movilidad tiene matices que el campus virtual ayuda a aclarar. Por ejemplo, si una asignatura en la universidad de origen se corresponde con varias materias en destino, la nota final suele obtenerse a partir de la media ponderada de todas ellas. Para que esa media pueda aplicarse, cada una de las asignaturas de destino ha de tener, como mínimo, una calificación equivalente a 3,5 sobre 10 en el sistema de la universidad de origen.
En ocasiones, el alumnado suspende una asignatura en la universidad de origen y se plantea aprovechar el intercambio para volver a cursarla en el extranjero. Las normativas de movilidad suelen permitir llevar materias suspensas, pero los coordinadores son especialmente cautos en este punto: es imprescindible que la asignatura de destino sea prácticamente idéntica en contenidos, competencias y resultados de aprendizaje. Para argumentar esta equivalencia, el estudiante puede elaborar un informe comparativo que detalle similitudes entre los programas de ambas universidades.
Otro tema delicado es la posibilidad de realizar el Trabajo Fin de Grado (TFG) durante la movilidad. Esto suele estar permitido siempre que el TFG aparezca en el plan de estudios de la universidad de destino, tenga la misma asignación de ECTS y el estudiante se matricule de todos los créditos necesarios para obtener el título. Además, se requiere el consentimiento expreso de la institución de acogida, ya que implica supervisión y evaluación conjunta.
En el ámbito de las prácticas, los programas SICUE ofrecen la opción de realizar prácticas en empresas del lugar de destino. Si el estudiante desea que esas prácticas figuren directamente en su expediente, la empresa debe firmar un convenio con el servicio de orientación y empleo (por ejemplo, el COIE) de la universidad de origen, y las prácticas se matriculan allí como una asignatura más, no como parte del acuerdo académico de movilidad.
Cuando se pretende que las prácticas formen parte del acuerdo académico y se reconozcan posteriormente como créditos optativos, no siempre pueden transcribirse directamente al certificado de notas. A menudo requieren un proceso de reconocimiento de créditos posterior, que puede alargar la incorporación de las calificaciones al expediente. Además, si superan determinados umbrales de créditos (por ejemplo, más de 6 ECTS), el coordinador puede no aceptarlas de entrada en el acuerdo académico, al no conocer de antemano la naturaleza exacta de las tareas que se van a realizar.
Herramientas digitales de movilidad: UMove y ORI
La gestión de la internacionalización no depende solo del campus docente, sino también de un conjunto de aplicaciones específicas para movilidad. En algunas universidades, el estudiante puede elegir entre varias herramientas enlazadas desde el campus virtual mediante iconos claros y descripciones breves de su función.
Una de estas herramientas es UMove, el sistema de movilidad que integra, por ejemplo, el estándar Erasmus Without Paper. Esta plataforma permite tramitar de forma electrónica las candidaturas, acuerdos de estudios y documentación asociada a los programas de intercambio europeos, reduciendo el uso de papel y agilizando la comunicación entre instituciones.
Otra aplicación destacada es la nueva ORI, una herramienta de gestión puesta en marcha en una fecha concreta (por ejemplo, diciembre de 2017) que centraliza las inscripciones a los programas ofertados y toda la documentación necesaria. Desde aquí se puede realizar el seguimiento de la candidatura, subir justificantes, firmar acuerdos y recibir notificaciones oficiales.
En paralelo, se mantiene a veces una ORI antigua, una aplicación heredada que todavía aloja convocatorias previas a la implantación de la nueva versión. En esta plataforma se conservan datos históricos, expedientes de movilidades anteriores y documentación asociada a programas ya cerrados, lo que permite acceder a ellos para consultas o trámites pendientes.
El campus virtual actúa como puerta de entrada a estas herramientas, facilitando que los usuarios sepan en qué aplicación deben realizar cada trámite y evitando la dispersión de enlaces. Así, el entorno digital se convierte en un auténtico hub de internacionalización, conectando módulos docentes, administrativos y de gestión de movilidad.
Movilidad virtual UNED CAMPUS NET y redes europeas-latinoamericanas
Más allá de la movilidad física, está creciendo con fuerza la movilidad virtual internacional, que permite a estudiantes de distintas universidades cursar asignaturas en línea en instituciones de otros países sin necesidad de desplazarse. La UNED, por ejemplo, ha desarrollado el Programa de Movilidad Virtual UNED CAMPUS NET, destinado a estudiantes de grado de universidades europeas y latinoamericanas integradas en esta red.
Este programa propone un intercambio académico 100% virtual, donde el estudiante de otra universidad se matricula en determinadas asignaturas de la UNED, las sigue a través del campus virtual, realiza las actividades evaluables y, una vez superadas, ve reconocidos esos créditos en su universidad de origen. Todo el proceso se realiza a distancia, apoyado en entornos telemáticos robustos.
La idea central es abrir las puertas de la universidad a alumnado de otros países que, por motivos laborales, económicos o personales, no pueden desplazarse físicamente pero sí disponen de conexión a Internet. Gracias a ello, se amplía el alcance geográfico de la oferta formativa y se refuerzan los lazos académicos entre Europa y Latinoamérica, sin las barreras tradicionales de visados, alojamiento o transporte.
En paralelo, estas iniciativas permiten a las universidades experimentar con nuevas metodologías docentes basadas en foros, actividades colaborativas, evaluaciones en línea y seguimiento personalizado, aprovechando al máximo las posibilidades de sus plataformas de campus virtual.
Teleformación: de la educación a distancia clásica al campus virtual
La expansión de la internacionalización se apoya, en buena medida, en la evolución de la formación a distancia hacia la teleformación. En el contexto empresarial se ha detectado desde hace tiempo la necesidad de actualizar y perfeccionar de manera continua los recursos humanos, clave para mantener la competitividad en mercados globales y adaptarse a los cambios tecnológicos y socioeconómicos.
Factores como la falta de tiempo, las grandes distancias geográficas, la necesidad de trabajar en equipo y los elevados costes de desplazamiento han obligado a repensar el modelo tradicional de formación presencial basada en seminarios y sesiones cara a cara. Muchos profesionales no pueden permitirse ausentarse varios días seguidos de su puesto de trabajo para asistir a cursos intensivos.
La formación a distancia convencional, apoyada en el correo postal y el teléfono, supuso un primer paso para salvar estas dificultades, pero presentaba importantes limitaciones: lentitud en las comunicaciones, escasa flexibilidad horaria y, sobre todo, un fuerte sentimiento de aislamiento por parte del alumno con respecto al profesor y a sus compañeros. Esto se traducía, con frecuencia, en pérdida de motivación y altas tasas de abandono.
La llegada de las tecnologías de la información y las comunicaciones a gran escala abrió la puerta a la teleformación, entendida como una modalidad de formación a distancia que utiliza redes de comunicación y herramientas digitales para facilitar la interacción. De este modo se reduce el aislamiento del estudiante y se potencian dinámicas formativas mucho más ricas y colaborativas.
En este nuevo modelo, el se convierte en el elemento central de la experiencia formativa: un espacio online donde se alojan los contenidos del curso, se habilitan foros de debate, se comparten archivos y se articulan canales de comunicación directa entre el profesorado y el alumnado, tanto a nivel individual como en grupo.
Modalidades de teleformación: síncrona y asíncrona
Dentro de la teleformación se distinguen dos grandes modalidades según la coincidencia o no de los participantes en el tiempo: la teleformación síncrona y la teleformación asíncrona. Cada una tiene sus ventajas y desventajas y, en la práctica, muchos campus virtuales combinan elementos de ambas para maximizar el aprendizaje.
La teleformación síncrona requiere que todos los participantes coincidan temporalmente, aunque se encuentren en lugares geográficos distintos. Ejemplos claros son las videoconferencias en directo, las clases por streaming o los chats interactivos (como los antiguos IRC). En estos casos el nivel de interactividad es alto, ya que se produce un intercambio de información en tiempo real, con posibilidad de preguntar, comentar y recibir feedback inmediato.
Por su parte, la teleformación asíncrona permite que cada persona participe cuando tiene disponibilidad, sin necesidad de coincidir en un horario fijo. Actividades como foros, tareas entregables, cuestionarios online o debate en grupos de trabajo se pueden desarrollar a lo largo de varios días. Esta modalidad aporta una gran flexibilidad, especialmente valiosa para profesionales en activo, aunque sacrifica inmediatez en las respuestas y puede reducir la sensación de presencia conjunta.
En ambos casos resulta imprescindible un soporte tecnológico adecuado para la comunicación a distancia y, muy especialmente, para la comunicación en grupo, base del aprendizaje colaborativo. A través del intercambio de ideas, comentarios y experiencias, los participantes enriquecen su comprensión del contenido más allá de lo que podría lograrse con un estudio individual aislado.
El campus virtual, dentro de la modalidad asíncrona, se consolida así como un “espacio telemático” donde se combinan herramientas personales (mensajería privada, buzón de correo) con espacios colectivos (foros de aula, salas de estudio, tablones de anuncios, etc.), configurando una auténtica comunidad de aprendizaje en línea.
CEPADE y su modelo de campus virtual internacional
Un ejemplo clásico de implantación de teleformación internacional a través de un campus virtual sólido es el del Centro de Estudios de Postgrado de Administración de Empresas (CEPADE), la escuela de negocios de la Universidad Politécnica de Madrid. Creado en 1971 para impartir formación a distancia en gestión y administración empresarial, CEPADE ha ido incorporando progresivamente las tecnologías de información y comunicación a su metodología.
Su oferta formativa se compone de un amplio catálogo de cursos cuatrimestrales y anuales, organizados en varios programas máster. Para obtener un máster completo es necesario cursar un número determinado de créditos (por ejemplo, 72) y realizar un Proyecto Fin de Máster de carácter práctico, pensado para que el alumno aplique los conceptos aprendidos en un caso real. La flexibilidad de la estructura permite acumular créditos a lo largo del tiempo, cursando el máster en un mínimo de dos años o en un horizonte temporal más amplio.
A partir de 1994, CEPADE comenzó a diseñar un modelo propio de teleformación asíncrona, articulado en torno a un campus virtual conocido como CEPADE 2000. Este entorno, implementado con un software comercial de intranet (FirstClass Intranet Server), permite la comunicación personal y en grupo entre profesorado y alumnado, y se ha revelado especialmente adecuado para quienes compatibilizan estudios con actividad profesional.
El campus CEPADE 2000 se estructura en espacios de comunicación personales y grupales. Los primeros se utilizan para mensajes uno a uno (por ejemplo, envío de pruebas de evaluación o consultas directas), mientras que los segundos se organizan como conferencias electrónicas (Aulas Virtuales y Salas de Estudio Virtuales) donde se desarrollan las tutorías, los debates y el intercambio entre alumnos.
Cada estudiante dispone de un Escritorio Personal con un identificador de usuario y una contraseña, desde el que accede a todos los espacios habilitados para sus cursos: MailBox (buzón personal), Aulas Virtuales de asignaturas concretas, Salas de Estudio, y otros servicios complementarios como Segundamano, Directorio de Fotos, Cafetería, ayuda del sistema, noticias, bolsa de empleo, kiosco o secretaría. Este escritorio funciona como centro de operaciones de toda su actividad en el campus.
Implantación gradual, experiencia internacional y cooperación
El despliegue del modelo de teleformación en CEPADE se llevó a cabo de manera progresiva, comenzando en el curso 1993/94 con solo dos cursos piloto y ampliando poco a poco la oferta en años posteriores. Esta implantación gradual permitió gestionar mejor el cambio cultural que supone pasar de la educación a distancia clásica a la teleformación apoyada en campus virtual.
Para que el modelo funcionara, fue necesario formar a profesorado y personal administrativo en el uso de las nuevas herramientas, rediseñar procesos organizativos y logísticos, y establecer nuevos procedimientos de gestión académica. No bastaba con disponer de la tecnología; había que integrarla en la dinámica diaria de la institución.
La accesibilidad del campus (basta con disponer de un ordenador y conexión a Internet) facilitó que alumnos de otros países se incorporaran a los cursos, especialmente a partir de finales de los años noventa, coincidiendo con la mejora de la conectividad en países del continente americano. Los datos mostraban un aumento considerable de estudiantes fuera de España, confirmando el potencial internacional de la teleformación.
Un ejemplo ilustrativo fue la experiencia piloto desarrollada en 1999 con el Instituto Euvaldo Lodi (IEL) de Fortaleza, en Brasil, para impartir el curso de Organización y Gestión de la Innovación Tecnológica. A través de un convenio de cooperación, participaron 44 alumnos de diversas instituciones locales y nacionales, incluyendo agencias gubernamentales, bancos, universidades y empresas privadas.
La dinámica del curso seguía la metodología CEPADE: documentación accesible desde una página web, tutorías y entrega de pruebas de evaluación a través del Campus Virtual, y doble tutoría (un tutor titular en Madrid y un tutor asistente en Fortaleza). El análisis posterior de indicadores de uso mostró cientos de conexiones al Aula Virtual, un elevado porcentaje de participación por parte de los alumnos y tiempos medios de conexión muy eficientes, lo que evidenció la viabilidad del modelo para colaboración internacional.
Todo este recorrido dejó claro que un campus virtual bien diseñado, combinado con acuerdos de cooperación y una buena gestión del cambio organizativo, puede ser un motor potente para extender la formación de posgrado más allá de las fronteras nacionales, incrementar el nivel tecnológico de la sociedad y fomentar nuevas formas de trabajo en red entre instituciones.
Movilidades virtuales internacionales y campus globales
En paralelo a estas experiencias, muchas universidades online y presenciales han consolidado programas de movilidades virtuales internacionales, donde estudiantes de cualquier parte del mundo pueden cursar una o varias asignaturas en las aulas virtuales de la universidad de destino. Una vez superadas, dichas materias se reconocen en su expediente académico como si hubieran sido cursadas presencialmente.
Estas movilidades fomentan el intercambio de experiencias en entornos digitales, tanto con otros estudiantes como con profesorado de diferentes países. A la vez, fortalecen competencias globales, sociales y digitales, y enriquecen el currículo y el perfil profesional del alumnado, sin exigir necesariamente un desplazamiento físico al extranjero.
Las movilidades virtuales pueden ser de entrada (in) o de salida (out). En el primer caso, estudiantes de otras universidades realizan su movilidad en la institución anfitriona, aprovechando las asignaturas que se ofrecen a distancia. En el segundo, son los estudiantes de la universidad anfitriona quienes cursan materias en otras instituciones dentro de redes o acuerdos específicos. También se pueden combinar ambas modalidades de forma simultánea.
Universidades como la UOC participan en estas iniciativas en el marco de colaboraciones específicas con instituciones de educación superior y programas de redes universitarias, articulando itinerarios que permiten compartir asignaturas, proyectos colaborativos y experiencias de aprendizaje entre estudiantes repartidos por varios países y husos horarios.
El campus virtual, en este contexto, se consolida como un auténtico campus global, donde la procedencia geográfica deja de ser una barrera y donde la interacción intercultural se produce de forma natural, a través de foros, trabajos en grupo, seminarios síncronos y evaluaciones compartidas.
Con todo este entramado de programas, recursos y herramientas, el campus virtual orientado a la internacionalización se configura como un ecosistema vivo que integra movilidad física y virtual, formación en competencias globales, apoyo a la internacionalización empresarial y cooperación académica internacional. Gracias a él, estudiar en red con personas de otros países, diseñar una carrera profesional con enfoque global o impulsar un proyecto empresarial en mercados exteriores está mucho más al alcance, sin importar tanto el lugar desde el que uno se conecta.

