- En 2024 el comercio mundial de bienes y servicios creció un 4%, con un fuerte impulso de los servicios, mientras que el comercio intra-UE mostró ajustes pero se mantuvo en niveles muy altos.
- España registró su segundo mejor año histórico en exportaciones de mercancías, con alrededor de 384.465 millones de euros, un déficit comercial contenido y un superávit sólido con la Unión Europea.
- Los sectores de alimentación, automóvil y semimanufacturas no químicas lideraron los superávits, mientras aumentaba de forma sostenida el número de exportadores regulares y la diversificación hacia nuevos mercados.
- Las perspectivas para 2025 apuntan a un crecimiento moderado de las exportaciones españolas, con riesgo de mayor déficit de bienes pero apoyadas en un fuerte superávit de servicios, especialmente turísticos.
Las exportaciones de mercancías en 2024 han estado marcadas por un contexto internacional complicado, con tensiones geopolíticas, inflación y cambios en las cadenas de suministro globales. Aun así, España y la Unión Europea han demostrado una notable capacidad de adaptación, consolidando su papel en el comercio mundial de bienes y servicios.
En el caso español, el sector exterior se ha convertido en una de las palancas clave de crecimiento económico, ayudando a reducir el déficit comercial y a reforzar la imagen de España como socio fiable en los mercados internacionales. Al mismo tiempo, los datos de la UE muestran cómo el comercio intracomunitario sigue siendo el corazón del mercado único, aunque con importantes diferencias entre países y sectores.
Panorama general del comercio mundial de mercancías y servicios
En 2024, el comercio mundial de mercancías y servicios (medido en términos de balanza de pagos) aumentó alrededor de un 4%, hasta situarse en unos 32,2 billones de dólares. Este repunte se produjo tras el descenso del 2% registrado en 2023, reflejando una recuperación gradual del intercambio internacional tras varios años de shocks económicos.
Dentro de ese total, el comercio de mercancías creció un 2%, mientras que los servicios tuvieron un comportamiento mucho más dinámico, con un aumento cercano al 10%, mayor incluso que el de 2023. Esto hizo que el peso de los servicios en el comercio mundial escalara hasta el 27,2%, el nivel más alto desde 2005, consolidando la tendencia hacia una economía global cada vez más basada en actividades de alto valor añadido.
Este contexto global sirve de telón de fondo para entender el desempeño de España y la Unión Europea en el comercio de bienes durante 2024, tanto en los flujos intracomunitarios como en las relaciones con terceros países.
Exportaciones de mercancías en la Unión Europea
El comercio de mercancías dentro de la Unión Europea sigue siendo el pilar del mercado interior. En 2024, las exportaciones de bienes entre países miembros alcanzaron unos 4.135 miles de millones de euros, lo que supuso una caída aproximada del 2,4% respecto a 2023. A pesar de este retroceso puntual, el nivel sigue siendo muy elevado en términos históricos.
Si se analiza la evolución mensual a largo plazo, las exportaciones intracomunitarias han mostrado fuertes oscilaciones durante la crisis financiera y la pandemia de COVID-19. Durante esta última, los envíos se desplomaron entre febrero y abril de 2020, para recuperarse después y alcanzar un máximo en agosto de 2022. Desde septiembre de 2022, sin embargo, se observa una senda de moderación, situándose alrededor de 336 miles de millones de euros en diciembre de 2024.
Desde la introducción del sistema Intrastat en 1993, el valor declarado de las exportaciones intra-UE ha sido sistemáticamente superior al de las importaciones intra-UE, algo llamativo si se tiene en cuenta que, en teoría, las importaciones se registran con un valor ligeramente mayor (CIF) que las exportaciones (FOB). Esto se explica en parte por cuestiones de cobertura estadística y por el llamado «cuasi-tránsito» de mercancías.
En 2024, el valor de las ventas de bienes dentro de la UE varió enormemente por país: desde cerca de 845 miles de millones de euros en Alemania hasta poco más de 1.000 millones en Chipre. Alemania, Países Bajos, Bélgica, Francia, Italia, Polonia y España fueron los siete países que superaron los 200 miles de millones de euros en exportaciones intracomunitarias, concentrando cerca del 72% del total.
Entre 2002 y 2024, algunos países del Este han liderado el crecimiento medio anual de las ventas intracomunitarias: Letonia, Lituania, Polonia y Bulgaria registraron avances superiores al 9% de media, mientras que el resto de Estados miembros se situó entre el 5% y el 9% o por debajo del 5%, reflejando una mayor convergencia pero también distintas velocidades de integración.
Balanza comercial intra-UE y relación con el comercio extra-UE
La balanza de bienes dentro de la UE muestra notables divergencias nacionales. En 2024, ocho países tuvieron superávit en su comercio intracomunitario de mercancías. Destacó especialmente Países Bajos, con un excedente de aproximadamente 270,3 miles de millones de euros, seguido de economías como Chequia (38,7 miles de millones), Bélgica (35,9), Irlanda (33,0), Polonia (23,6) y Hungría (13,9).
Por el contrario, 19 Estados miembros registraron déficit en el comercio intra-UE, siendo Francia el país con mayor saldo negativo (unos 122,4 miles de millones de euros). Otros déficits significativos se observaron en Rumanía (24,2), Portugal (23,8), Suecia (18,9), Austria (18,7), Croacia (17,0), Grecia (16,1), Alemania (14,8), Finlandia (10,9) e Italia (10,3). En 11 países, la balanza estuvo relativamente equilibrada (entre +10 y -10 miles de millones).
Comparando 2002 y 2024, algunos socios han cambiado de signo: España, Polonia y Eslovenia han pasado de tener déficit a presentar superávit en el comercio intra-UE, mientras que Alemania, Dinamarca, Eslovaquia y Finlandia han recorrido el camino inverso y ahora muestran déficit en ese ámbito.
Si se analiza la relación entre exportaciones e importaciones (ratio exportaciones/importaciones), el país con la ratio más elevada en comercio intra-UE fue Países Bajos (185), seguido de Irlanda (160). Francia, que presentaba el mayor déficit absoluto, ocupaba posiciones intermedias, con una ratio de 72, por delante de Portugal (70), Grecia (63), Luxemburgo (57), Croacia (48), Malta (31) y Chipre (17), todos con déficits absolutos menores pero relaciones más desequilibradas.
Cuando se incorpora a la foto el comercio con terceros países, se obtienen matices adicionales. En 2024, la ratio exportaciones/importaciones con países no comunitarios fue especialmente alta en Irlanda (174), Alemania (156), Letonia y Luxemburgo (153), mientras que fue significativamente baja en Malta, Chipre (ambos 57) y Grecia (54). Ocho países (Bulgaria, Grecia, Croacia, Chipre, Lituania, Malta, Portugal y Rumanía) presentaron déficit tanto en comercio intra-UE como extra-UE, mientras que otros, como Bélgica, Chequia, España, Hungría, Países Bajos, Polonia y Eslovenia, combinaban superávit intracomunitario con déficit frente a terceros países.
Al cruzar balances intra y extra UE, sólo Irlanda mantenía superávit estructural en ambas dimensiones, lo que subraya la importancia de analizar los flujos de bienes junto con los de servicios para una visión completa de la posición exterior de cada país.
Estructura sectorial del comercio intra-UE
Si se observa el comercio intracomunitario por categorías de producto, se aprecia un aumento de la participación de los alimentos, bebidas y tabaco, la energía y los productos químicos entre 2002 y 2024 (en torno a 2 puntos porcentuales adicionales para alimentos y energía, y unos 3 puntos para químicos).
En paralelo, el peso de la maquinaria y los vehículos en las exportaciones intra-UE ha disminuido alrededor de 4 puntos porcentuales, mientras que otras manufacturas y el grupo de «otros bienes» han reducido su cuota en unos 3 y 1 puntos, respectivamente. A pesar de estos cambios, en todos los Estados miembros en 2024 la proporción de manufacturas en las exportaciones intracomunitarias superaba claramente a la de bienes primarios.
La intensidad manufacturera era especialmente alta en países como Irlanda y Chequia, donde el peso de los productos manufacturados multiplicaba por más de siete el de los bienes primarios. En el extremo opuesto, Chipre, Letonia y Malta presentaban ratios por debajo de dos, con una presencia relativamente mayor de materias primas y productos poco transformados.
En la mayoría de países de la UE, entre un 50% y un 75% de las exportaciones totales se dirigían a otros socios comunitarios en 2024. Esta cuota superaba el 75% en Hungría (77%), Eslovaquia (78%), Chequia (79%) y Luxemburgo (81%), mientras que Chipre (30%) e Irlanda (40%) eran las dos únicas economías donde las ventas a terceros países superaban en peso a las intracomunitarias.
La proporción de exportaciones intra-UE sobre el total se redujo en 16 países, con descensos muy acusados en Eslovaquia y Eslovenia, mientras que aumentó en 11 Estados miembros, destacando las subidas en Letonia y Lituania. Todo ello pone de relieve una diversificación gradual de mercados fuera de la UE para algunos socios, mientras que otros se afianzan aún más dentro del mercado interno.
Exportaciones de mercancías españolas en 2024: cifras clave
En 2024, las exportaciones de bienes de España consolidaron su papel como motor de la economía, encadenando su segundo mejor resultado de la serie histórica. Según los datos de comercio declarado en Aduanas y recogidos en el Informe Mensual de Comercio Exterior del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, las ventas de mercancías al exterior alcanzaron unos 384.465 millones de euros en el conjunto del año.
En paralelo, las importaciones españolas se situaron en torno a 424.741 millones de euros, lo que se tradujo en un déficit comercial de unos 40.276 millones. Este saldo negativo se redujo un 0,7% respecto al año anterior, apoyado sobre todo en la fuerte corrección del déficit energético, que cayó cerca de un 8% hasta rondar los 30.443 millones de euros, es decir, más de 2.600 millones menos.
La tasa de cobertura (porcentaje de importaciones que pueden financiarse con exportaciones) se situó alrededor del 90,5%, un nivel notablemente elevado para una economía con fuerte dependencia energética exterior. Desde otra fuente estadística, la tasa se sitúa en torno al 89,9%, pero el mensaje de fondo es el mismo: España cubre con exportaciones prácticamente nueve de cada diez euros que gasta en comprar bienes al exterior.
Si se analiza la evolución reciente, las exportaciones españolas crecieron en torno a un 0,3% respecto a 2023. Aunque el avance parezca modesto, se produce sobre unos volúmenes ya muy elevados y tras varios años de tensiones internacionales, lo que refuerza la idea de «resistencia» del sector exterior.
En términos de peso macroeconómico, las ventas de bienes al exterior suponen aproximadamente el 24,6% del PIB español, lo que sitúa a España alrededor del puesto 88 entre 193 países cuando se ordenan por exportaciones relativas a su producto interior bruto. En volumen absoluto, con cifras cercanas a 392.123 millones de euros (unos 424.426 millones de dólares), España se coloca en posiciones destacadas del ranking mundial de exportadores.
Socios comerciales y saldos por áreas geográficas
Por destinos, la Unión Europea-27 absorbe aproximadamente el 61,8% de las ventas de bienes españolas, lo que confirma el peso del mercado único en la estrategia exterior de las empresas. En 2024 se registraron cifras récord de exportaciones españolas del año en 15 socios comunitarios, entre los que destacan Italia, Portugal o Polonia.
Fuera de la UE, los mercados extracomunitarios concentraron el 38,2% restante de las exportaciones españolas y crecieron en torno a un 2,4% respecto al ejercicio previo. Destaca la diversificación hacia regiones menos tradicionales: las ventas aumentaron un 15,1% hacia Oceanía, un 6,4% hacia África y un 3,5% hacia Asia, alcanzándose máximos históricos anuales en destinos relevantes como Reino Unido, Marruecos, Turquía o México.
Si se desciende al detalle por países, los principales clientes de España en bienes siguen siendo Francia, Alemania e Italia, con cuotas aproximadas del 15,6%, 10,5% y 8,8% del total exportado, respectivamente. Este patrón refleja la fuerte integración de España en las cadenas de valor europeas, especialmente en sectores industriales y de consumo.
En la balanza bilateral, España mantiene un superávit comercial muy sólido con la Unión Europea, que en 2024 rondó los 30.285 millones de euros y encadenó 14 años ininterrumpidos de saldo positivo. Los mayores superávits se registraron con Francia (alrededor de 20.847 millones), Portugal (15.849 millones), Reino Unido (13.660 millones) e Italia (3.809 millones).
En el lado opuesto, el déficit se concentra principalmente en las compras de energía y en determinados bienes intermedios desde fuera de la UE, aunque la progresiva reducción del déficit energético está ayudando a mejorar la posición exterior española año tras año.
Sectores exportadores clave y contribución al crecimiento
Los sectores con mayores superávits comerciales en 2024 fueron, de nuevo, algunos clásicos del patrón exportador español. En primer lugar, alimentación, bebidas y tabaco, con un excedente cercano a 18.044 millones de euros en el conjunto del año (y unos 13.958 millones acumulados sólo hasta septiembre). Le siguió el sector del automóvil, con superávits de alrededor de 8.588 millones en el año (6.566 millones hasta septiembre) y las semimanufacturas no químicas, con unos 6.800 millones (5.181 millones hasta septiembre).
En términos de contribución al crecimiento de las exportaciones de bienes (en torno al 0,2% interanual), los sectores que más tiraron al alza fueron alimentación, bebidas y tabaco (aportando por sí solos unos 1,2 puntos porcentuales), las manufacturas de consumo (0,2 puntos), las materias primas (0,1 puntos) y el grupo de «otras mercancías» (0,1 puntos). El segmento agroalimentario batió además récords anuales de valor exportado.
Si se toma como referencia octubre de 2024, se observa un comportamiento especialmente brillante. En ese mes, las exportaciones españolas aumentaron un 9,3% interanual hasta cerca de 35.280 millones de euros, el mejor registro de toda la serie en un mes de octubre. Sectores como alimentación, bebidas y tabaco crecieron más de un 15%, los productos químicos y los bienes de equipo subieron en torno a un 8%, y el sector de la automoción avanzó alrededor de un 8,5%, todos ellos con contribuciones muy relevantes al incremento total.
En septiembre de 2024 también se apreciaron resultados notables: las exportaciones de mercancías alcanzaron unos 31.597 millones de euros, segundo mejor dato histórico para ese mes, con un crecimiento cercano al 1,9% interanual (2,0% en términos desestacionalizados). Ese mes destacó igualmente por los fuertes superávits en alimentación, bebidas y tabaco (unos 1.157 millones), automóvil (1.019 millones) y semimanufacturas no químicas (633 millones).
En el período enero-octubre, las exportaciones acumuladas rondaron los 322.086 millones de euros, con un ligero incremento del 0,7% interanual y un papel especialmente destacado de alimentación, sector del automóvil y semimanufacturas no químicas, que sumaron superávits de 15.361, 7.345 y 5.632 millones, respectivamente.
Evolución mensual de 2024: septiembre y diciembre bajo la lupa
En septiembre de 2024, el sector exterior español encadenó su tercer mes consecutivo de crecimiento. Las exportaciones subieron en torno al 1,9% interanual, mientras que las importaciones apenas avanzaron un 0,1%, hasta unos 34.888 millones de euros. El déficit comercial del mes se redujo un 14,3% interanual, rondando los 3.291 millones, gracias sobre todo al desplome del déficit energético (caída cercana al 37,6% y retroceso de las importaciones energéticas en torno al 22,7%).
La tasa de cobertura se situó alrededor del 90,6% en septiembre, consolidando la mejora de los últimos años. El superávit comercial con la UE se incrementó un 32% interanual, hasta unos 2.605 millones, con Francia, Portugal y Reino Unido como mercados con mayores excedentes bilaterales.
Si se amplía el foco a enero-septiembre, las exportaciones de bienes ascendieron a cerca de 286.806 millones de euros, segunda mejor cifra histórica para ese intervalo. Las importaciones, por su parte, alcanzaron unos 313.897 millones, y el déficit comercial se redujo un 8,5% hasta unos 27.091 millones, con un déficit energético todavía elevado pero en descenso (alrededor de 22.238 millones).
En diciembre de 2024, las exportaciones volvieron a mostrar un comportamiento muy sólido, con un crecimiento del 2,7% y un valor cercano a 29.738 millones de euros, el segundo mayor dato para un mes de diciembre. Las importaciones se situaron en torno a 33.860 millones de euros, con un aumento del 4,7% interanual.
Ese mes, el déficit comercial rondó los 4.121 millones, con una importante reducción de las importaciones energéticas (descenso del 9,1% interanual) y una tasa de cobertura del 87,8%. El superávit con la UE fue de unos 888,5 millones, manteniéndose la racha de superávits ininterrumpidos desde enero de 2017, mientras que el déficit con los países extracomunitarios se redujo a unos 5.010 millones.
Base exportadora española y comportamiento de las empresas
Uno de los cambios estructurales más relevantes de la última década ha sido el aumento y consolidación de la base exportadora. En 2024, el número de exportadores regulares —aquellos que venden al exterior más de 1.000 euros al año durante al menos tres años consecutivos— creció en torno a un 4,8%, hasta unos 45.931 operadores.
Estas empresas regulares concentraron aproximadamente el 95,9% del valor total exportado, con unos 368.651 millones de euros y un crecimiento del 3% respecto al año anterior. En el acumulado hasta septiembre ya se había superado el registro de todo 2023, con 44.838 exportadores regulares y ventas de cerca de 275.492 millones (96,1% del total).
Este aumento sostenido de empresas que exportan de forma estable refleja un cambio cultural en el tejido empresarial español: cada vez más compañías consideran los mercados internacionales como un objetivo natural, no sólo como una vía ocasional de diversificación. Esto se traduce en más inversión en internacionalización, mejores estrategias logísticas y una mayor profesionalización en la gestión de riesgos comerciales.
Por comunidades autónomas, los mayores crecimientos en 2024 se registraron en Castilla y León, Canarias e Illes Balears, con incrementos interanuales en sus exportaciones de alrededor del 16,5%, 12,1% y 10,6%, respectivamente. En el acumulado hasta septiembre, Canarias (18,3%), Castilla y León (16,2%) y Extremadura (11,7%) fueron las que más avanzaron, lo que indica que el impulso exportador se está extendiendo más allá de las regiones tradicionalmente más abiertas al exterior.
Los datos de octubre refuerzan esta tendencia: los exportadores regulares crecieron un 4,9% hasta unos 45.305, superando ya la cifra total de 2023. Estas empresas aglutinaron cerca del 96% del total exportado (alrededor de 309.101 millones de euros), con un incremento interanual próximo al 3,7%.
Comparativa internacional y posición de España
En la comparativa internacional, las exportaciones españolas han mostrado un comportamiento más robusto que las de algunas grandes economías europeas. En septiembre de 2024, mientras España crecía en torno al 1,9%-2% interanual, Alemania y Francia registraban caídas o avances muy modestos (en torno al -0,3% y -4,3% en algunos meses para sus exportaciones de bienes).
Fuera de la UE, los flujos comerciales siguieron una tónica mixta. En diciembre de 2024, por ejemplo, las exportaciones de Estados Unidos descendieron alrededor de un 1,1% interanual, mientras que las de Reino Unido se dispararon casi un 24,7%, China creció cerca del 10,9% y Japón alrededor del 2,8%. España se situó en la parte alta del grupo europeo en cuanto a dinamismo exportador, especialmente si se compara con los crecimientos modestos de Alemania, Francia o Italia.
En octubre, el contraste fue aún más claro: con su avance del 9,3% en exportaciones, España superó ampliamente a economías de su entorno, mientras que Reino Unido llegó a registrar caídas significativas en ese mismo mes. Esta evolución refuerza la idea de que el tejido empresarial español ha sabido aprovechar nichos de mercado y ganar competitividad, sobre todo en sectores como alimentación, químicos, automóvil y bienes de equipo.
A nivel global, el hecho de que las exportaciones españolas representen cerca de una cuarta parte del PIB y que el país se sitúe en posiciones destacadas por volumen absoluto indica que la economía está razonablemente bien integrada en los flujos comerciales internacionales, aunque todavía con margen para incrementar el peso relativo de las ventas exteriores sobre el PIB.
Papel de los servicios: turismo y otros servicios no turísticos
Aunque el foco suele estar en las exportaciones de mercancías, los servicios desempeñan un papel fundamental en la balanza por cuenta corriente española. En 2024, los datos de turismo fueron espectaculares: el superávit turístico aumentó en torno a un 16,4% hasta unos 68.400 millones de euros, nuevo máximo histórico, equivalente a aproximadamente el 4,3% del PIB (frente al 3,9% de 2023).
España recibió en torno a 93,8 millones de turistas internacionales, un 10,1% más que el año anterior, y los ingresos por turismo alcanzaron casi 98.600 millones de euros, con un crecimiento del 15,9%. Los pagos por turismo emisor también subieron (alrededor del 14,7%), lo que indica una fuerte recuperación de los viajes de los españoles al exterior tras el parón por la pandemia.
En cuanto a los servicios no turísticos, los datos de los tres primeros trimestres de 2024 apuntan a una ligera disminución del superávit respecto al récord de 2023 (en torno al 2,3% del PIB). Esta relajación se explica por un crecimiento de las importaciones de servicios que prácticamente duplicó al de las exportaciones (18,3% interanual frente al 9,0%).
Aun así, el saldo positivo sigue siendo generalizado por tipo de servicio, salvo en seguros y pensiones y en propiedad intelectual. Mejoran con fuerza los superávits de servicios financieros y empresariales, mientras que el transporte acusa un deterioro notable, probablemente vinculado a cambios en los costes logísticos y a la normalización de las cadenas de suministro.
De cara a 2025, se espera que el superávit turístico continúe aumentando algunas décimas de PIB, hasta situarse en torno al 4,6%. Factores como la desestacionalización, la mejora de la renta disponible en los países emisores y la percepción de España como destino seguro en un entorno geopolíticamente inestable sostendrán este desempeño, compensando en parte el posible repunte del déficit de bienes.
Perspectivas para 2025: retos y oportunidades
Las proyecciones disponibles apuntan a que en 2025 la exportación española de bienes y servicios podría crecer en torno al 2,8%-2,9% según distintas instituciones (Club de Exportadores e Inversores, Funcas, Banco de España). Se trata de tasas moderadas pero razonables, teniendo en cuenta la incertidumbre global.
Entre los principales riesgos se sitúan la posible adopción de políticas comerciales más proteccionistas por parte de la nueva administración estadounidense, la evolución política en economías clave de la UE como Alemania y Francia, y el desenlace del acuerdo de Mercosur, pendiente de ratificación y con implicaciones relevantes para el sector agroalimentario europeo.
En el plano interno, se espera cierto aumento del déficit comercial de bienes, en torno a tres décimas de PIB hasta niveles cercanos al 2,5%, impulsado por un repunte de las importaciones asociado a una demanda interna más dinámica y a mayores presiones sobre los precios de importación. Las exportaciones, por su parte, podrían verse algo lastradas por la atonía de algunos de los principales socios de la eurozona.
No obstante, la mejora del superávit de servicios y la ligera corrección a la baja del déficit de rentas exteriores deberían permitir que la balanza por cuenta corriente española siga en superávit en 2025, aunque algo inferior al de 2024 (por debajo del 3% del PIB). La previsión de descensos en los tipos de interés también contribuirá a aliviar la carga de las rentas pagadas al exterior.
En este escenario, las estrategias de las empresas españolas pasan por reforzar su competitividad, aprovechar los acuerdos comerciales ya firmados, profundizar en la digitalización del comercio exterior y continuar diversificando mercados para reducir la dependencia de un número limitado de destinos.
La trayectoria del comercio exterior en 2024 pone de manifiesto la capacidad de adaptación de la economía española y de la UE a un entorno muy exigente: las exportaciones de mercancías se mantienen en niveles récord o cercanos a máximos, la base exportadora se ensancha, los servicios —especialmente el turismo— sostienen superávits históricos y el déficit comercial de bienes se contiene gracias a la mejora del saldo energético. Todo ello configura un momento razonablemente optimista para las exportaciones de mercancías, con desafíos a la vista pero también con una base sólida sobre la que seguir creciendo en los próximos años.










