- Establece las pautas internacionales para gestionar la identificación y localización de fuentes documentales en trabajos académicos.
- Ofrece flexibilidad mediante tres sistemas de citación: autor-fecha, numérico y de notas continuas.
- Define estructuras precisas para referenciar desde libros y artículos científicos hasta patentes, legislación y recursos digitales.
Cuando nos metemos en el mundo de la investigación o escribimos un trabajo académico, es fundamental dar crédito a quienes ya han trabajado el tema. Aquí es donde entra en juego la norma UNE-ISO 690, una especie de hoja de ruta que nos dice cómo organizar las fuentes para que cualquier lector pueda encontrar el documento original sin volverse loco en el intento.
Lo primero que hay que tener claro es que esta norma no es una camisa de fuerza, sino que ofrece directrices generales. A diferencia de otros estilos más rígidos, la ISO 690 se centra en que la información sea completa y coherente, permitiendo que cada disciplina o tutor adapte la puntuación o el estilo tipográfico según le convenga, siempre que se mantenga la uniformidad en todo el texto.
Conceptos básicos que no debes confundir
A veces usamos los términos indistintamente, pero en el rigor académico hay diferencias claras. La cita bibliográfica es esa mención rápida que ponemos mientras escribimos para indicar de dónde viene una idea. Por otro lado, la referencia bibliográfica es el conjunto detallado de datos (autor, año, título, editorial) que permite localizar el recurso exacto; es, básicamente, el complemento necesario de la cita.
Cuando juntamos todas estas referencias al final del trabajo, creamos la bibliografía. Para que todo esto tenga sentido y no parezca un caos, aplicamos un estilo bibliográfico, que es el conjunto de reglas (como APA, Vancouver o la propia UNE-ISO) que aseguran que el documento sea profesional y legible.
Sistemas de citación en el texto
Dependiendo de cómo prefieras organizar tu trabajo, la norma te permite elegir entre tres caminos distintos para enlazar el texto con la lista final:
- Sistema de autor-fecha: Se coloca el apellido del autor y el año entre paréntesis. Es muy común en ciencias sociales.
- Sistema numérico: Se asigna un número a cada fuente que luego se corresponde con la lista final.
- Sistema de notas continuas: Se utilizan llamadas a pie de página para detallar la fuente.
Si optas por el modelo de autor-fecha, la estructura varía según el número de personas involucradas. Para un solo autor, basta con poner el apellido y el año. Si son dos autores, se mencionan ambos unidos por la conjunción «y». Cuando llegamos a tres autores, se listan los tres apellidos. Sin embargo, si la obra tiene más de tres autores, lo más práctico es poner el primero seguido de la expresión et al. para no interrumpir la lectura con una lista interminable.
Cómo redactar las referencias según el tipo de fuente
Aquí es donde la cosa se pone interesante, ya que cada formato tiene su propia «receta». No es lo mismo citar un libro que un tuit o una ley.
Recursos monográficos y libros
Para un libro clásico, la secuencia es: Apellidos, Nombre del autor, año de publicación, título de la obra (seguido de un subtítulo si lo tiene), formato, edición, lugar de publicación y la editorial. Por ejemplo, si citamos un libro electrónico, es vital añadir la designación del soporte (como «Libro electrónico Kindle») y, si está en la web, la fecha de consulta y la URL.
Artículos de revistas y publicaciones seriadas
En el caso de los artículos científicos, la estructura comienza con el autor y el año, seguido del título del artículo entre comillas. Después viene el nombre de la revista en cursiva, el volumen, el número y las páginas exactas que abarca el texto. No olvides incluir el ISSN o el DOI, que es el documento de identidad digital del artículo, facilitando su acceso inmediato.
Otras fuentes específicas
- Legislación: Se empieza por el País, seguido del título de la ley, la publicación oficial (como el BOE), la fecha y el número de página.
- Patentes: Se indica la entidad responsable, la denominación del invento, el país que lo registra y la fecha de publicación.
- Tesis no publicadas: Se detalla el autor, el título, el director de la tesis, el grado académico y la institución donde se presentó.
- Materiales audiovisuales: Ya sean vídeos, grabaciones sonoras o programas de televisión, es imprescindible indicar el tipo de soporte y la entidad emisora o editorial.
Para los recursos más modernos, como mensajes en foros o listas de correo, la norma pide el autor, el título del mensaje, el soporte, la fecha de publicación y la fecha en la que tú accediste a esa información, ya que el contenido web puede cambiar o desaparecer.
Detalles técnicos y actualizaciones
Es importante mencionar que la norma ha evolucionado. Por ejemplo, en la versión más reciente, el lugar de publicación ha pasado a ser un dato opcional, simplificando la tarea del investigador. Además, para evitar confusiones entre autores con nombres similares, se recomienda incluir identificadores internacionales como el ORCID o el ISNI entre corchetes.
En cuanto a la organización final, la bibliografía debe seguir un criterio alfabético o numérico, dependiendo estrictamente del sistema de citación que hayas elegido al principio del documento para mantener la coherencia.
La correcta implementación de estas directrices garantiza que cualquier documento académico tenga un respaldo sólido y verificable, permitiendo que la propiedad intelectual sea respetada mediante un sistema de referenciación exhaustivo que abarca desde los libros más antiguos hasta los recursos digitales más efímeros, asegurando así la transparencia y el rigor en la difusión del conocimiento.









