Investigación en infraestructuras empresariales y científicas en Europa

Última actualización: 3 marzo 2026
  • Las infraestructuras de investigación y tecnológicas europeas son la base del ecosistema de I+D, impulsadas por programas como Horizonte Europa y la nueva Estrategia Europea.
  • Estas infraestructuras abarcan desde supercomputación, ciencia de materiales o biomedicina hasta logística portuaria, contribuyendo al ODS 9 y al desarrollo socioeconómico regional.
  • Las ICTS, con ejemplos destacados en Barcelona, actúan como motores de innovación, atracción de talento y creación de empresas de alto valor añadido.
  • La coordinación de la financiación, la mejora de la gobernanza y el acceso equitativo son claves para garantizar la sostenibilidad, la resiliencia y la competitividad tecnológica de Europa.

Investigación en infraestructuras empresariales

La investigación en infraestructuras empresariales y científicas se ha convertido en una pieza clave para que Europa mantenga su competitividad, impulse la innovación y genere empleo de calidad. Hablamos de todo ese entramado de laboratorios punteros, centros de datos, redes logísticas, puertos, superordenadores o salas blancas que, aunque muchas veces no se ve, sostiene el avance tecnológico y económico del continente.

Cuando se habla de infraestructuras de investigación y tecnológicas no solo nos referimos a grandes instalaciones científicas, sino también a ecosistemas completos que conectan universidades, empresas, administraciones públicas y talento internacional. Desde la estrategia europea Horizonte Europa hasta los planes locales como las ICTS de Barcelona o las iniciativas logísticas en los puertos españoles, se está dibujando un mapa muy sofisticado que persigue un objetivo claro: transformar el conocimiento en desarrollo sostenible, oportunidades de negocio y bienestar social.

Horizonte Europa y el impulso a las infraestructuras de investigación

En el marco de Horizonte Europa, el Programa de Infraestructuras de Investigación tiene como meta crear un ecosistema europeo totalmente integrado, con infraestructuras científicas y tecnológicas de primer nivel, abiertas y accesibles a toda la comunidad investigadora. La idea es que cualquier persona que haga investigación en Europa pueda aprovechar estas instalaciones para llevar sus proyectos al siguiente nivel y acelerar la innovación.

Dentro de este paraguas se incluyen tanto las Infraestructuras de Investigación clásicas como la Nube Europea de Ciencia Abierta (EOSC) y un conjunto de infraestructuras tecnológicas que permiten trabajar con enormes volúmenes de datos. Ese carácter intensivo en datos es esencial para la ciencia multidisciplinar actual, especialmente en campos como la biomedicina, el cambio climático o la inteligencia artificial.

Estas infraestructuras están diseñadas también para apuntar directamente a las grandes prioridades de la Unión Europea: transición ecológica, digitalización, mejora de la salud pública y reducción de desigualdades territoriales. Horizonte Europa introduce una orientación mucho más alineada con las políticas comunitarias, apoyando nuevas infraestructuras que respondan a necesidades emergentes en estos ámbitos.

Otro elemento central del programa es el apoyo a las políticas de Ciencia Abierta y al liderazgo tecnológico europeo. Al facilitar el acceso a datos, herramientas y servicios avanzados, se promueve un modelo científico más colaborativo y transparente, que a la vez refuerza la autonomía estratégica de la UE en sectores tecnológicos clave.

Además, las infraestructuras de investigación se conciben como motores de desarrollo socioeconómico local y regional. Integradas en polos de conocimiento, parques científicos o hubs de innovación, contribuyen a la creación de empleo cualificado, atraen inversión y respaldan la aplicación de las Estrategias de Especialización Inteligente (S3), alineando las prioridades regionales con la agenda europea.

Infraestructuras científicas y tecnológicas

El papel del Foro ESFRI y la planificación estratégica europea

El Foro Estratégico Europeo sobre Infraestructuras de Investigación (ESFRI) es una de las piezas que mejor explica cómo se organiza este entramado de instalaciones científicas en Europa. Su herramienta principal es la hoja de ruta ESFRI, un documento que identifica las necesidades de nuevas infraestructuras, define prioridades y marca la estrategia para su diseño, construcción y operación.

Gracias a esta planificación, se busca evitar la duplicación de esfuerzos entre países, maximizar las sinergias y asegurar que las inversiones públicas tengan un impacto real a largo plazo. Esto incluye tanto grandes instalaciones paneuropeas como redes distribuidas de infraestructuras especializadas, que funcionan de manera coordinada en distintos Estados miembros.

En septiembre de 2025, la Comisión Europea dio un paso más al aprobar una nueva Estrategia Europea a largo plazo sobre Infraestructuras de Investigación y Tecnología. Esta estrategia asume que estas infraestructuras son la columna vertebral del sistema de I+D e innovación en Europa, abarcando desde mega laboratorios y centros de datos hasta líneas piloto industriales y bancos de pruebas para nuevas tecnologías.

La nueva visión europea plantea un enfoque integral con varias prioridades claras: reforzar el ecosistema mediante nuevas capacidades críticas, movilizar inversiones coordinadas, aprovechar al máximo la digitalización y la IA dentro de las infraestructuras y mejorar la accesibilidad para investigadores, empresas innovadoras y especialmente startups y pymes.

Además, esta Estrategia está conectada con otras iniciativas emblemáticas, como la futura Estrategia de IA en Ciencia, la Ley Europea de Innovación y la normativa que desarrolla el Espacio Europeo de Investigación. Todo ello con el objetivo de construir un panorama integrado y sostenible de infraestructuras que favorezca la excelencia científica y la competitividad industrial.

Acceso, talento y gobernanza en las infraestructuras europeas

Uno de los retos fundamentales que afronta Europa es cómo facilitar un acceso real y equitativo a estas infraestructuras. La estrategia europea propone simplificar los mecanismos de acceso para que científicos, innovadores y empresas emergentes puedan utilizarlas sin barreras excesivas, ya estén en grandes capitales o en regiones menos favorecidas.

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Esta apertura va de la mano de políticas activas para atraer y desarrollar talento dentro de las infraestructuras: desde equipos de gestión especializados hasta personal técnico altamente cualificado y líderes científicos de referencia. Contar con infraestructuras de clase mundial es, de hecho, un argumento potente para que investigadores e innovadores decidan desarrollar su carrera en Europa.

Otro eje clave es la mejora de la gobernanza. Las infraestructuras suelen financiarse con recursos procedentes de distintos niveles -regional, nacional y europeo-, lo que puede dar lugar a modelos de financiación fragmentados y poco sostenibles. La nueva Estrategia plantea reforzar los marcos de gobernanza para alinear prioridades, dar estabilidad financiera a largo plazo y optimizar el retorno de la inversión pública.

También se presta mucha atención a la dimensión internacional y a la resiliencia. La UE quiere fortalecer su papel en diplomacia científica, reforzar su autonomía en datos de investigación críticos y proteger las infraestructuras frente a riesgos globales, ya sean geopolíticos, energéticos o asociados a las cadenas de suministro.

En este contexto, la Comisión Europea ha subrayado que su objetivo es que científicos, investigadores y empresas -incluidas startups y scaleups- puedan acceder con facilidad a instalaciones punteras y servicios personalizados para desarrollar y probar sus productos y servicios, reduciendo el tiempo que tarda una innovación en llegar al mercado.

Infraestructuras tecnológicas avanzadas

ODS 9: infraestructuras, industria e innovación para un desarrollo sostenible

La agenda internacional de desarrollo sostenible, articulada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), da un protagonismo especial al ODS 9: Industria, Innovación e Infraestructura. Este objetivo parte de una idea muy sencilla pero potente: sin infraestructuras básicas de calidad, es imposible construir sociedades prósperas y sostenibles.

Aspectos que solemos dar por hechos, como el acceso a electricidad, una adecuada gestión energética urbana, agua potable, carreteras transitables, conexiones marítimas y aéreas o internet, son determinantes para el bienestar de la población y para el desarrollo económico. A medida que la población mundial crece, se hace necesario ampliar y renovar estas infraestructuras con criterios de sostenibilidad, procurando no dejar a nadie atrás y reduciendo el impacto ambiental.

Para responder a esa demanda, resulta imprescindible promover nuevas industrias capaces de generar estos servicios, crear empleo y apostar por tecnologías menos contaminantes. La innovación, la investigación aplicada y la transferencia de conocimiento tienen un papel fundamental en esta transformación industrial.

En España, la Estrategia de Ciencia, Tecnología e Innovación 2021-2027 recoge ese espíritu al marcarse el objetivo de duplicar la inversión pública y privada en I+D+i para alcanzar la media europea en 2027. Partiendo de un 1,24% del PIB en 2018, se pretende llegar al 2,12%, lo que exige un esfuerzo coordinado entre administraciones, tejido empresarial y sistema científico.

Este aumento de la inversión no es un fin en sí mismo: busca consolidar un tejido productivo más robusto, capaz de generar valor añadido y empleo cualificado, apoyado en infraestructuras de investigación e innovación modernas y bien conectadas con las necesidades reales de la sociedad y de las empresas.

Infraestructuras logísticas y portuarias: competitividad y conectividad

Cuando hablamos de infraestructuras empresariales, la logística aparece como uno de los eslabones centrales. En España, la Comisión de Logística y Puertos tiene como finalidad reforzar la red de puertos de mercancías y mejorar la capacidad logística del país, un aspecto clave para la competitividad de las exportaciones y para la economía en su conjunto.

Esta Comisión se concibe como un foro de reflexión estratégica sobre los grandes desafíos del sector logístico portuario, pero también como un espacio desde el que proponer medidas concretas a corto plazo que impulsen la modernización de la red portuaria y su integración con otros modos de transporte.

El objetivo último es consolidar a España como plataforma logística fundamental del sur de Europa, aprovechando su posición geográfica y sus conexiones marítimas para convertirse en nodo clave de los flujos comerciales internacionales, especialmente en un contexto de cadenas de suministro globales en transformación.

En su informe “Medidas para el impulso de la competitividad del sistema portuario español”, elaborado en línea con el nuevo Marco Estratégico, la Comisión plantea 41 acciones agrupadas en cinco grandes ámbitos: mejora de la gobernanza, optimización de la gestión de Puestos de Control Fronterizos, refuerzo de la intermodalidad, aceleración de la digitalización y apuesta por la formación especializada.

Todo este esfuerzo apunta a un mismo fin: construir un sistema logístico y portuario más eficiente, innovador y sostenible, plenamente integrado con las cadenas de transporte terrestre y digital, capaz de dar servicio a sectores tan diversos como la industria manufacturera, la agroalimentación o el comercio electrónico.

ICTS: infraestructuras científicas singulares como motor urbano

En el ámbito científico-tecnológico, las Infraestructuras Científicas y Tecnológicas Singulares (ICTS) constituyen uno de los pilares más potentes para la investigación de alto nivel. Se trata de instalaciones únicas o de prestaciones excepcionales, ubicadas en centros de investigación y parques científicos, que prestan servicios avanzados tanto a grupos académicos como a empresas.

Estas ICTS no solo facilitan el acceso a equipamiento puntero, sino que favorecen la transferencia de tecnología y la innovación empresarial. Su presencia en una ciudad o región suele actuar como imán para el talento internacional, para proyectos europeos y para inversiones en sectores de alta tecnología.

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En el contexto europeo, marcado por la necesidad de sostener un modelo económico basado en el conocimiento, las ICTS son auténticos aceleradores de competitividad. Permiten abordar retos científicos complejos en áreas como la biotecnología, las energías renovables o la supercomputación, situando a Europa en posiciones de liderazgo mundial.

Barcelona es un ejemplo claro de cómo estas infraestructuras pueden transformar un territorio. La ciudad se ha consolidado como polo destacado de investigación e innovación gracias a la presencia de ICTS y centros de excelencia como el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), integrado en el Centro de Regulación Genómica (CRG), o el Barcelona Supercomputing Center (BSC), sede de la Red Española de Supercomputación.

Estas instituciones ofrecen servicios altamente especializados y generan sinergias con universidades, start-ups y empresas consolidadas, multiplicando el impacto de la investigación en campos como la salud, el medio ambiente o la inteligencia artificial. De esta manera, contribuyen tanto al progreso científico como al desarrollo de nuevos negocios tecnológicos.

Planificación 2024-2027 y futuro de las ICTS en Barcelona

El Plan Estratégico de Investigación e Innovación 2024-2027 prevé un importante esfuerzo inversor para reforzar las infraestructuras científicas de Barcelona. Esto incluye la ampliación y modernización de servicios, así como la incorporación de tecnologías de vanguardia para responder a las crecientes demandas de la comunidad investigadora y del tejido empresarial.

Entre las prioridades se encuentran la mejora de laboratorios de alta tecnología, instalaciones de datos y entornos críticos, esenciales para trabajar con grandes volúmenes de información, realizar ensayos complejos o desarrollar soluciones basadas en IA, simulación avanzada o computación cuántica.

La ciudad también se plantea poner en marcha mecanismos de asignación de recursos que faciliten nuevas inversiones, tanto públicas como privadas, con el fin de dar continuidad y estabilidad a las infraestructuras existentes y posibilitar la creación de nuevas capacidades en áreas emergentes.

En paralelo, Barcelona quiere reforzar su liderazgo en sectores estratégicos como el diseño de chips, la inteligencia artificial y las tecnologías cuánticas, mediante la creación de centros especializados que fomenten la colaboración estrecha entre universidades, empresas jóvenes y corporaciones consolidadas.

Se contemplan proyectos innovadores como la instalación de ordenadores cuánticos y redes de comunicación cuántica, que posicionarían a la ciudad como referente europeo en tecnologías cuánticas y ciberseguridad. Este tipo de infraestructuras abren la puerta a nuevas aplicaciones industriales y científicas de alto impacto.

Salud, ciencias de la vida y proyección internacional

En el ámbito de la salud, Barcelona ya es un actor destacado en ensayos clínicos y terapias avanzadas, con un ecosistema muy activo de hospitales, centros de investigación y empresas biotecnológicas. El objetivo de los próximos años es ampliar estas capacidades para consolidar todavía más este liderazgo.

Parte del esfuerzo se centrará en áreas como la salud digital y las enfermedades raras, donde la combinación de infraestructuras biomédicas de alto nivel, plataformas de datos clínicos y herramientas de análisis avanzado puede generar soluciones muy disruptivas.

El compromiso institucional con estas infraestructuras se refleja en una inversión continuada orientada a consolidar a Barcelona como hub global de innovación científica y tecnológica. Este compromiso también fomenta la colaboración entre administraciones, universidades, centros de investigación y sector privado.

Las ICTS no solo tienen impacto local o nacional, sino que impulsan la internacionalización de la investigación, facilitando la participación en grandes proyectos europeos y colaboraciones globales. De esta forma, la ciudad se conecta con las principales redes científicas del mundo y aumenta su capacidad de atraer talento.

En conjunto, la apuesta de Barcelona por sus ICTS y por nuevas infraestructuras tecnológicas busca generar desarrollo económico sostenible y empleo en sectores de alto valor añadido, reforzando a la vez la posición de la ciudad en el mapa internacional de la ciencia y la innovación.

Las 9 ICTS de Barcelona: un mapa de capacidades avanzadas

Las ICTS de Barcelona son mucho más que edificios o equipos caros: son auténticos motores de desarrollo tecnológico, económico y social. Están incluidas en el mapa de centros de investigación e ICTS del Ayuntamiento, y cada una de ellas ofrece servicios muy especializados que cubren desde la genómica hasta la ingeniería marítima.

La Infraestructura de Tecnologías Ómicas (OMICSTECH), ubicada en el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG-CRG), es esencial para el desarrollo de tecnologías punteras en genómica y transcriptómica. Sus herramientas permiten analizar el genoma humano y el de otras especies, con aplicaciones en medicina personalizada, diagnóstico de enfermedades o estudio de la biodiversidad.

La Red Española de Supercomputación (RES) en el Barcelona Supercomputing Center aporta capacidad de cálculo de vanguardia para proyectos en cambio climático, bioinformática o inteligencia artificial. Esta infraestructura contribuye a consolidar a Barcelona como un centro de referencia en supercomputación y análisis masivo de datos.

El Sincrotrón ALBA, situado en el Parc de l’Alba, genera luz de sincrotrón de alta brillantez, utilizada para estudiar la materia a escalas muy pequeñas. Sus aplicaciones abarcan el análisis de nuevos materiales, la biología molecular o el desarrollo de fármacos, con un impacto directo tanto en la ciencia básica como en la industria.

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La Unidad de Microscopia Electrónica Aplicada a Materiales (UMEAP) de la Universidad de Barcelona, integrada en los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB), ofrece herramientas avanzadas para caracterizar materiales a escala atómica. Es clave para investigaciones en nanotecnología, almacenamiento de energía o medicina, impulsando innovaciones en múltiples sectores.

En el ámbito de la ingeniería marítima y oceánica, el iCIEM en el Laboratorio de Ingeniería Marítima (LIM) de la UPC agrupa instalaciones como el CIEM, CIEMITO, LaBassa y el Pont del Petroli. Forman parte de la infraestructura distribuida MARHIS y permiten estudiar el comportamiento del oleaje, diseñar estructuras marítimas más sostenibles y analizar el impacto del cambio climático sobre ecosistemas acuáticos y zonas costeras.

El Laboratorio de Resonancia Magnética Nuclear de Barcelona (LRB), en el Parque Científico de Barcelona e integrado también en los CCiTUB, dispone de equipamiento avanzado para el análisis estructural de moléculas. Sus servicios son fundamentales en el desarrollo de nuevos medicamentos, materiales funcionales y soluciones que inciden en la salud y la sostenibilidad.

La Sala Blanca Integrada de Micro y Nanofabricación del IMB-CNM (CSIC) es una instalación crítica para fabricar dispositivos micro y nanométricos. Con aplicaciones en electrónica, fotónica y biomedicina, sitúa a Barcelona como actor relevante en el diseño y producción de componentes de última generación.

La Flota Oceanográfica Española (FLOTA) en el Instituto de Ciencias del Mar, ubicada en el Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas y Ambientales (CMIMA), permite estudiar los ecosistemas marinos y el impacto del cambio climático en los océanos. Esta infraestructura es esencial para la conservación marina, la gestión sostenible de recursos pesqueros y la protección del medio ambiente.

Por último, el Laboratorio de Alta Seguridad Biológica del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CRESA), en la Universitat Autònoma de Barcelona, está especializado en agentes patógenos de alto riesgo. Su labor es clave para el control de enfermedades infecciosas, la seguridad alimentaria y la protección de la salud tanto animal como humana.

Ciencia de materiales e instrumentación avanzada

La ciencia de materiales es otro campo donde las infraestructuras de investigación resultan imprescindibles. Su objetivo último es investigar, sintetizar y desarrollar nuevas sustancias con propiedades específicas para aplicaciones concretas en ingeniería, computación, biotecnología y muchos otros ámbitos.

Para lograrlo, se necesita instrumentación capaz de acercarse cada vez más a la estructura fundamental de la materia. De ahí que el mapa de ICTS incluya instalaciones de última generación como laboratorios de microscopía electrónica avanzada, fuentes de luz sincrotrón, centros de micro y nanofabricación, láseres ultracortos ultraintensos y complejos aceleradores de partículas.

Estas infraestructuras permiten estudiar materiales a escalas atómica y subatómica, analizar sus propiedades con una precisión extraordinaria y diseñar nuevas combinaciones y estructuras con funcionalidades a medida. El impacto de estos avances se ve en campos como la electrónica flexible, las baterías de nueva generación, los biomateriales o los recubrimientos inteligentes.

Sin este tipo de equipamiento, gran parte de la investigación de frontera en ciencia de materiales sería simplemente inviable, lo que demuestra hasta qué punto las infraestructuras científicas son un factor crítico para la competitividad tecnológica de Europa y para el surgimiento de nuevas industrias basadas en el conocimiento.

Necesidad de una estrategia europea coordinada

Pese a su importancia, muchas infraestructuras europeas siguen operando de forma relativamente aislada, lo que genera ineficiencias y dificulta el acceso de investigadores y empresas a servicios que, en teoría, deberían estar más integrados. A esto se suman las disparidades regionales, que amplían la brecha de innovación entre territorios con mayor densidad de infraestructuras y aquellos menos desarrollados en este ámbito.

La estrategia europea sobre infraestructuras de investigación y tecnología responde precisamente a esta situación, promoviendo una mayor integración y colaboración transfronteriza. El objetivo es que una empresa pequeña o un grupo de investigación en cualquier región puedan beneficiarse de instalaciones punteras situadas en otro país, a través de esquemas de acceso abiertos y bien financiados.

El problema de la financiación es otro frente delicado. Al depender de múltiples fuentes, muchos proyectos sufren de falta de estabilidad financiera a largo plazo. La coordinación entre la UE, los Estados miembros y las regiones resulta esencial para garantizar que las infraestructuras puedan renovarse, actualizarse y seguir siendo competitivas frente a otros polos científicos globales.

Por último, las incertidumbres globales -crisis energéticas, tensiones en cadenas de suministro, riesgos de seguridad- ponen de relieve la necesidad de reforzar la autonomía estratégica y la resiliencia de la Unión Europea. Las infraestructuras de investigación y tecnología son palancas fundamentales para desarrollar soluciones propias y reducir dependencias externas en sectores críticos.

Mirando el conjunto, la investigación en infraestructuras empresariales, científicas y tecnológicas configura un entramado complejo pero tremendamente potente, donde convergen estrategias europeas, políticas nacionales, iniciativas locales y proyectos empresariales. Cuando todas estas piezas encajan -desde un sincrotrón hasta un puerto logístico, desde una sala blanca de microchips hasta un laboratorio de alta seguridad biológica- se genera un efecto de arrastre que impulsa la ciencia, la innovación y la economía, reforzando al mismo tiempo la cohesión territorial y el desarrollo sostenible.

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