Women Startup Awards: mujeres que transforman el ecosistema emprendedor

Última actualización: 6 enero 2026
  • Los Women Startup Awards reconocen y visibilizan el liderazgo femenino en todas las etapas del ciclo de vida de una startup, desde la ideación hasta la expansión.
  • Las ganadoras y finalistas impulsan proyectos de agroecología digital, economía circular, inversión con enfoque en diversidad, innovación urbana, educación tecnológica e inteligencia artificial ética.
  • El certamen, impulsado por la Asociación Española de Startups y Yellow, se enmarca en un ecosistema que apuesta por la innovación, la diversidad y el cambio estructural para reducir la brecha de género.

Women Startup Awards emprendimiento femenino

Los Women Startup Awards se han consolidado como uno de los encuentros clave del ecosistema emprendedor español, un espacio donde el foco se sitúa, por fin, en las mujeres que están revolucionando la innovación, la tecnología y la economía. En su cuarta edición, la gala celebrada en los Teatros Luchana de Madrid ha servido para poner nombres y apellidos a ese talento que, durante años, ha quedado en un segundo plano pese a su enorme impacto.

Este certamen, impulsado por la Asociación Española de Startups y la agencia Yellow, no es solo una entrega de premios: es una declaración de intenciones. Busca dar visibilidad a las emprendedoras, inversoras, divulgadoras y gestoras públicas que están cambiando las reglas del juego, al tiempo que lanza un mensaje muy claro: emprender siendo mujer no puede seguir siendo una excepción dentro del ecosistema startup.

Un certamen para visibilizar el liderazgo femenino en las startups

La Asociación Española de Startups nació con el objetivo de convertir a España en uno de los mejores países del mundo para innovar. Desde su origen, esta organización ha defendido que la innovación no es un lujo, sino un pilar básico para el desarrollo económico y el bienestar social, y que la regulación debe acompañar a quienes se atreven a emprender.

Con ese espíritu, la asociación trabaja en favor de una normativa pro-emprendimiento, situando a la innovación en el centro de las políticas públicas, impulsando cambios legislativos como la Ley de Startups y generando puentes entre el sector público y las empresas emergentes. Los Women Startup Awards encajan en esta visión: no son un gesto aislado, sino parte de una estrategia para transformar la cultura empresarial y aumentar los referentes femeninos.

El certamen se organiza de la mano de la agencia Yellow, liderada por Elena Bienes, que tuvo claro desde el principio que era necesario dejar de hablar solo de la brecha y empezar a celebrar las historias que ya están abriendo camino. La idea era sencilla, pero potente: “había muchísimo talento femenino emprendiendo, pero muy poca visibilidad; así que decidimos crear un espacio de celebración, no solo de denuncia”.

En esta cuarta edición, los premios han batido récord de participación con casi 1.000 candidaturas procedentes de toda España. Madrid se convirtió en el epicentro del emprendimiento femenino con una gala que reunió a fundadoras de startups, inversoras, directivas, responsables públicos y agentes del ecosistema. El ambiente dejó clara una idea que se repitió en varios discursos: las mujeres no son una anécdota en la innovación española, son una fuerza central que hasta ahora no se estaba viendo con la suficiente claridad.

La ceremonia, celebrada en los Teatros Luchana, sirvió también como punto de encuentro para generar nuevas colaboraciones, compartir aprendizajes y demostrar que un ecosistema sano se construye sumando talento diverso. Como recordó Carlos Mateo, presidente de la Asociación Española de Startups, no se trataba solo de entregar seis galardones, sino de recordar que se está honrando a todas las mujeres que emprenden, lideran y transforman sus entornos desde proyectos innovadores.

Gala Women Startup Awards España

Emprendimiento femenino y brecha de género en el ecosistema startup

Aunque el emprendimiento tecnológico en España ha crecido de manera sostenida, las cifras muestran una desigualdad de género preocupante en el emprendimiento femenino en España. Según el Mapa del Emprendimiento de South Summit e IE University, solo alrededor del 10% de las startups españolas están fundadas por mujeres. Dicho de otra forma: el talento está, pero los proyectos liderados por ellas siguen siendo minoría en términos relativos.

Quienes están en primera línea confirman esta realidad. Emprendedoras como Blanca Travesí, fundadora de U4Impact, relatan cómo en más de una ocasión han tenido que explicar sus modelos de negocio en salas donde todavía sorprende ver a una mujer al mando de una iniciativa innovadora. Esa falta de costumbre se traduce en sesgos, preguntas distintas a las que se les hace a los hombres o, directamente, en la ausencia de redes de apoyo específicas.

Para Nera González, responsable de Technovation Girls en España, parte del problema nace mucho antes, en el aula: las niñas crecen con la idea de que las matemáticas o la tecnología “no son para ellas”, y eso repercute en que haya menos mujeres estudiando carreras STEM y, posteriormente, menos fundadoras y líderes en el ámbito digital. Sin una base educativa que anime a explorar la tecnología desde edades tempranas, el embudo se estrecha demasiado pronto.

La experta en inteligencia artificial Nerea Luis, cofundadora de Lumi Labs, recuerda que el sesgo de género no desaparece ni siquiera en los entornos más punteros. La tecnología, insiste, no es neutra, y quienes la construyen imprimen su mirada en las soluciones que diseñan. Si los equipos no son diversos, los productos y servicios tampoco lo serán, y eso termina afectando a toda la sociedad.

En esta línea, voces como la de María Benjumea, presidenta de South Summit, remarcan que el reto ya no está en el talento (que sobra), sino en las estructuras que lo rodean: acceso a financiación, presencia en consejos de administración, representación en medios o normalización del liderazgo femenino en todos los niveles. La igualdad, sostiene, no se alcanzará a base de gestos simbólicos, sino de un cambio de mentalidad profundo y sostenido.

Los Women Startup Awards se conciben precisamente como una herramienta para acelerar ese cambio. Lejos de querer crear una “categoría aparte” para mujeres, la aspiración a largo plazo es que algún día estos premios dejen de ser necesarios porque la diversidad sea la norma. Mientras tanto, sirven para hacer ruido, abrir camino y multiplicar referentes para las niñas y jóvenes que hoy están decidiendo qué estudiar, en qué trabajar o qué proyectos lanzar.

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La Asociación Española de Startups y la apuesta por la innovación

La Asociación Española de Startups no solo impulsa los Women Startup Awards; su misión abarca una visión mucho más amplia: que España se convierta en un país donde innovar sea más sencillo que nunca. Para ello, trabaja en la defensa de marcos normativos que faciliten la creación y el crecimiento de empresas emergentes, reduciendo trabas y fomentando entornos fiscales y administrativos más ágiles.

La organización tiene muy presente que la innovación es clave para mejorar la competitividad y el bienestar social. Por eso, colabora con instituciones públicas para situar a las startups en el centro de la agenda económica, promueve cambios legislativos como la Ley de Startups y contribuye a programas que conectan emprendedores con inversores, grandes corporaciones y administraciones.

En paralelo, la asociación es consciente de que sin diversidad el ecosistema se queda cojo. Integrar el liderazgo femenino, fomentar que más mujeres participen en rondas de inversión, en la creación de nuevas empresas o en proyectos tecnológicos avanzados no es solo una cuestión de justicia, sino una ventaja competitiva real. Equipos con perspectivas variadas generan soluciones más creativas, detectan mejor los riesgos y se adaptan antes a cambios profundos.

La propia evolución de los premios refleja esta filosofía. A medida que las grandes compañías, aceleradoras y fondos de inversión han ido interiorizando que la inclusión ya no es un “extra”, sino una necesidad estratégica, iniciativas como los Women Startup Awards han ganado peso como escaparate y catalizador de ese cambio cultural.

Además, desde la Asociación Española de Startups se entiende que la experiencia digital también importa. Incluso aspectos como la gestión de cookies o la protección de datos en sus webs se cuidan para ofrecer a las personas usuarias una navegación más cómoda, transparente y segura, ayudando a comprender qué se hace con la información y qué partes del sitio resultan más útiles.

Seis categorías para abarcar todo el ciclo de vida de una startup

El diseño de los Women Startup Awards parte de una idea sencilla: no existe un único perfil de mujer emprendedora. Hay quien apenas está dando forma a su idea de negocio, quien ya ha escalado su proyecto a nivel internacional, quien se centra en la inversión o quien construye puentes desde la administración pública. Por eso, las seis categorías del certamen buscan reflejar esa diversidad de trayectorias.

Las modalidades principales giran en torno al ciclo de vida de una startup. La categoría Ideación reconoce a quienes se encuentran en la fase más temprana, cuando la propuesta aún se está validando pero ya muestra un potencial transformador claro. Early Stage premia a las compañías que han dado sus primeros pasos y están consolidando su modelo, mientras que Scale Up pone el foco en aquellas que han demostrado capacidad de crecimiento y expansión.

Junto a estas, la categoría de Inversión visibiliza el trabajo de mujeres que, desde el capital riesgo, la inversión de impacto o el business angel, están cambiando la manera de financiar proyectos innovadores. Por su parte, Innovación Abierta reconoce a quienes impulsan ecosistemas desde instituciones públicas o privadas, generando colaboraciones entre startups, administraciones y grandes empresas.

A este esquema se suma un Premio de Honor, que en esta ocasión ha recaído en Nadia Calviño por su papel en el desarrollo de un marco regulatorio favorable a las startups, y una distinción a la Divulgación, clave para acercar la ciencia y la tecnología a la ciudadanía con perspectiva de género. Así, las 18 finalistas de esta edición han cubierto ámbitos tan diversos como la agroecología, la economía circular, la inversión de impacto, la reforestación sostenible, la inteligencia artificial y la comunicación científica.

Este abanico demuestra que el emprendimiento femenino en España vive una fase de clara expansión, incluso por encima de la media europea en ciertos indicadores, según datos de la Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos (ATA). El reto ahora pasa por consolidar esta tendencia y garantizar que el impulso actual se traduzca en cambios estructurales duraderos.

Ganadoras 2025: las mujeres que marcan el paso del emprendimiento

De entre las casi 1.000 candidaturas recibidas, el jurado de los Women Startup Awards seleccionó a 18 finalistas y, finalmente, a seis ganadoras que representan diferentes etapas y enfoques del emprendimiento. Sus proyectos van desde la agroecología digital y la economía circular hasta la inversión con perspectiva de diversidad o la innovación urbana.

En la categoría Early Stage, el reconocimiento fue para Natalia Valle, cofundadora de Plant on Demand. Con apenas 30 años, ha puesto en marcha una plataforma en la nube basada en un modelo SaaS orientado al sector agroalimentario. Su objetivo es que los pequeños productores ecológicos puedan competir en un mercado dominado por grandes cadenas, digitalizando todo el proceso: comercio electrónico, logística, trazabilidad o facturación electrónica.

Plant on Demand se apoya en un modelo organizativo TEAL, que prioriza la autogestión y el liderazgo distribuido, huyendo de las jerarquías rígidas. Para Valle, la empresa debe anteponer el bienestar del equipo y del planeta, y ese enfoque ya se traduce en resultados muy tangibles: la plataforma colabora con más de 450 productores ecológicos que suministran alimentos locales y sostenibles a unas 75.000 personas a diario en colegios, hospitales y restaurantes.

La compañía también ha impulsado la creación de unos 20 food hubs en España, mejorando la eficiencia de los productores en aproximadamente un 75% y contribuyendo activamente a varios Objetivos de Desarrollo Sostenible, desde la producción responsable hasta la acción por el clima. Su meta es democratizar el acceso a herramientas digitales para quienes trabajan la tierra, permitiéndoles ganar en rentabilidad y coordinando mejor toda la cadena de suministro corta.

En la categoría Scale Up, la ganadora fue Amaia Rodríguez, cofundadora y CEO de Gravity Wave. Nacida en Navarra y con base en el Mediterráneo, lidera una empresa que se ha propuesto transformar el plástico del mar en materiales circulares de alto valor. Su modelo se articula en torno a la colaboración con pescadores y empresas para retirar residuos plásticos de puertos y fondos marinos y darles una nueva vida en forma de paneles y productos.

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Gravity Wave ha logrado ya recuperar más de un millón de kilos de residuos, consolidándose como una referencia internacional en sostenibilidad aplicada al emprendimiento. Rodríguez defiende que es posible limpiar los océanos y, al mismo tiempo, construir un modelo económico regenerativo que genere empleo, innovación y conciencia ambiental.

El premio de Inversión recayó en Carmen Pumariño, gestora del Diversity Catalyst Fund de Zubi Capital. Con 36 años, y tras una trayectoria como emprendedora, business angel y impulsora del ecosistema gallego, ha promovido el primer fondo europeo de capital riesgo centrado explícitamente en la diversidad. Su enfoque se basa en invertir en startups europeas en fases iniciales que generen un cambio positivo y medible en la sociedad.

Pumariño defiende que apostar por equipos diversos no es solo una cuestión ética, sino una estrategia de negocio inteligente: incrementa la innovación, mejora la capacidad de adaptación y multiplica el valor creado para empresas y economía. Además de su labor como inversora, participa como mentora en programas internacionales y es una voz activa en foros y paneles en los que impulsa la diversidad y la sostenibilidad como motores esenciales del emprendimiento.

En Ideación, la vencedora fue Isabel Abascal, fundadora de Compostree. Desde Getxo y con 53 años, decidió plantearse una pregunta sencilla pero incómoda: por qué se siguen usando protectores de plástico para reforestar si esos mismos elementos terminan generando microplásticos. A partir de ahí, creó una solución completamente biodegradable y compostable para proteger árboles jóvenes sin dejar rastro en el entorno.

Compostree, nacida en 2023, desarrolla un protector con estructura celular similar al cartón, capaz de crear un microclima favorable para el crecimiento de las plantas, protegerlas de animales y condiciones adversas y degradarse de forma natural sin generar residuos tóxicos. Abascal reivindica que su empresa es, además de un proyecto de negocio, una declaración de principios: demostrar que es posible reforestar sin aumentar la carga de plásticos en la naturaleza.

La categoría de Innovación Abierta distinguió a Ana Herrera, directora de desarrollo empresarial y emprendimiento en Las Rozas Innova. Desde su puesto en este ente público local, Herrera se encarga de diseñar y ejecutar una estrategia que ha convertido a Las Rozas en uno de los laboratorios urbanos de innovación más destacados del país, gracias a la colaboración constante entre administraciones, startups, pymes y grandes empresas.

Bajo su liderazgo se han puesto en marcha el Hub Las Rozas Innova, foros de inversión, programas de talento y soluciones digitales enfocadas a mejorar el funcionamiento de los servicios públicos. La ciudad se ha transformado así en un entorno donde investigadores, emprendedores y empresas experimentan, testean proyectos y comparten oportunidades, generando un impacto que va mucho más allá de los límites municipales.

Por último, el jurado otorgó el Premio de Honor a Nadia Calviño, actual presidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Durante su etapa como vicepresidenta económica del Gobierno, impulsó normativas clave como la Ley de Startups y la Ley Crea y Crece, además del Fondo Next Tech (Fond-ICO Next Tech), un vehículo público-privado de hasta 4.000 millones de euros para escalar compañías deep-tech y digitales.

La organización tuvo en cuenta, además, el papel del BEI a la hora de duplicar la financiación con impacto en igualdad de género y lanzar programas específicos destinados a emprendedoras. Su trayectoria sitúa la innovación y el emprendimiento en el centro de la agenda europea, con un foco especial en incorporar talento diverso en sectores punteros como la inteligencia artificial, la biotecnología o la sostenibilidad.

Educación, universidad y tecnología: historias que inspiran

Más allá de las ganadoras, los Women Startup Awards han destacado a finalistas cuya labor conecta directamente con la educación y la transformación social. Tres de esos nombres son especialmente ilustrativos: Blanca Travesí (U4Impact), Nera González (Technovation Girls) y Nerea Luis (Lumi Labs), tres formas distintas de entender el emprendimiento con un hilo común: la convicción de que el conocimiento es un motor de cambio.

La ingeniería biomédica Blanca Travesí vivió durante su Trabajo de Fin de Grado una experiencia poco habitual: pudo desarrollar una investigación práctica sobre la calidad del sueño en mujeres con fibromialgia tratadas mediante estimulación magnética transcraneal, trabajando directamente con pacientes y viendo de primera mano el impacto de su trabajo. Esa vivencia tan cercana la hizo preguntarse por qué tantos TFG y TFM con potencial real acaban olvidados en un cajón.

Su socio, Manuel Docavo, había tenido una inquietud similar a raíz de su propio TFG, centrado en diseñar recambios para bombas de agua en Benín para alargar la vida útil de los pozos. De esa visión compartida nació U4Impact, una plataforma que conecta a estudiantes universitarios con empresas, administraciones y fundaciones que buscan soluciones innovadoras a retos concretos.

España es uno de los países de la UE con más titulados en paro y, a la vez, casi la mitad de las empresas admite tener dificultades para encontrar perfiles cualificados. U4Impact se sitúa en la intersección de estos dos problemas: transforma TFG y TFM en proyectos de impacto desarrollados con el apoyo de tutores académicos y la implicación directa de organizaciones que necesitan nuevas ideas.

Su actividad se concentra especialmente en ámbitos como la ingeniería, la digitalización y la innovación tecnológica, los negocios y el marketing, y el trabajo y la educación social. Gracias a acuerdos con más de 60 universidades españolas, han impulsado más de 500 proyectos académicos, canalizando más de 150.000 horas de trabajo orientadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en temas como reducción del desperdicio alimentario, medición ambiental, mejora de la atención sanitaria o inclusión digital.

Para Travesí, el objetivo es demostrar que el talento joven no es un recurso pendiente de formar, sino una fuerza transformadora en sí misma. U4Impact ofrece a los estudiantes la posibilidad de aplicar sus conocimientos a retos reales, obtener mejores calificaciones (la media de sus trabajos ronda el 8,9) y, además, abrirse puertas al mundo laboral. Las organizaciones, por su parte, reciben soluciones frescas y viables que pueden terminar integrando en su actividad.

El recorrido de Travesí no ha estado exento de dificultades. En sus primeros meses tuvo que presentar el proyecto en entornos donde todavía sorprendía ver a una mujer joven liderando una iniciativa de innovación universitaria. Esa exposición la obligó a ganar seguridad y a redefinir su rol, no solo como emprendedora, sino como mediadora entre la universidad y la empresa, dos mundos que a menudo apenas dialogan entre sí.

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En el terreno de la educación tecnológica temprana, la labor de Nera González al frente de Technovation Girls en España también ha llamado la atención del jurado. Desde la asociación Power to Code coordina un programa que cada año reúne a miles de niñas de entre 8 y 18 años para diseñar aplicaciones con impacto social. Ella misma insiste en que su objetivo no es solo enseñar a programar, sino ayudar a las participantes a “mirar el mundo de otra manera”.

Durante 12 semanas, las niñas identifican un problema de su entorno —soledad de las personas mayores, salud mental, medio ambiente— y trabajan en equipo para crear una solución tecnológica, acompañadas por mentoras voluntarias. La iniciativa es gratuita y abierta a todo tipo de perfiles, lo que ha permitido alcanzar más de 1.500 participantes solo en la Comunidad de Madrid.

En el proceso, las niñas descubren que la tecnología puede servir para ayudar a los demás, lo que dispara su creatividad y, a menudo, despierta vocaciones que no se habían planteado. Muchas de ellas, tras pasar por Technovation Girls, se animan a seguir formándose en otros programas, campamentos o becas, alimentando un ciclo virtuoso que va cambiando la percepción de quién puede —y debe— estar presente en el sector tecnológico.

El impacto de Technovation Girls no se limita a las propias niñas. El programa crea una red de mentoras, familias y centros educativos que adquieren conciencia sobre la brecha de género en la tecnología y empiezan a cuestionarse estereotipos muy arraigados. En un sector donde apenas alrededor del 13% de los profesionales son mujeres, experiencias así demuestran que el cambio empieza por la escuela… y por una niña que descubre que sí, también puede programar.

Por su parte, Nerea Luis lleva años intentando que la inteligencia artificial deje de verse como una caja negra inalcanzable. Como doctora en Ciencias de la Computación y cofundadora de Lumi Labs, desarrolla soluciones de IA con un fuerte énfasis ético y pedagógico, colaborando con centros educativos, universidades y organizaciones que quieren comprender mejor la tecnología que están utilizando.

Su visión se centra en la alfabetización digital crítica: no basta con saber usar herramientas como ChatGPT u otros sistemas de IA, hay que entender qué hay detrás, cómo se entrenan los modelos, qué sesgos pueden incorporar y qué impactan tienen en las decisiones. En sus talleres y charlas, insiste en que programar no es suficiente si no se reflexiona sobre las consecuencias sociales y éticas de los sistemas que se diseñan.

En este contexto, proyectos como el suyo parten de la idea de que la tecnología debe ser comprensible, accesible y justa. Esa combinación de divulgación, consultoría y docencia es lo que ha hecho que su trabajo encaje tan bien con el espíritu de los Women Startup Awards, donde no solo se premia la innovación técnica, sino la capacidad de construir una tecnología al servicio de las personas.

Divulgación, medios y ecosistema digital: más voces femeninas

Otro de los ámbitos reconocidos por los Women Startup Awards es la divulgación científica y tecnológica, imprescindible para que la ciudadanía entienda los avances que están transformando su día a día. En esta edición, la periodista Marta del Amo ha recibido un premio por acercar la innovación al público general con perspectiva de género.

Con más de 16 años de experiencia en medios nacionales e internacionales, del Amo ha dedicado su carrera a explicar cómo funcionan las tecnologías emergentes y qué implicaciones tienen para la sociedad. Actualmente trabaja como consejera técnica en la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico, dependiente de Presidencia del Gobierno, desde donde contribuye a que las decisiones políticas se apoyen en evidencia científica y conocimiento experto.

El jurado ha valorado especialmente su empeño en visibilizar el talento femenino en ciencia y tecnología, campos donde la brecha persiste tanto en participación como en reconocimiento. Su trabajo demuestra que contar historias sobre innovación no es solo cuestión de datos: se trata de escoger qué voces se destacan y qué referentes se muestran a las nuevas generaciones.

En paralelo, figuras como Nera González también han ganado visibilidad en medios especializados. Por ejemplo, su participación como invitada en el programa “Cruce de Cables” ha servido para dar a conocer Technovation Girls a un público más amplio. En esa conversación, se la presentaba como candidata a uno de los galardones de los Women Startup Awards en la categoría de Divulgación, mientras se abordaban temas como el giro estratégico de OpenAI, la tecnología para mascotas, las ciudades planetarias en la ciencia ficción o la alfabetización digital a través de iniciativas como el programa “Yo Conecto” de la Fundación Cibervoluntarios.

Este tipo de espacios mediáticos, con secciones dedicadas a nuevos conceptos digitales, videojuegos, cultura tecnológica y ciberseguridad, contribuyen a normalizar la presencia de mujeres expertas en conversaciones que durante mucho tiempo han estado dominadas por voces masculinas. Además, favorecen que la audiencia incorpore nuevos referentes cuando piensa en innovación, startups o inteligencia artificial.

En conjunto, la suma de premios, programas educativos, plataformas universitarias y espacios de divulgación crea un ecosistema cada vez más conectado. El hilo conductor es claro: demostrar que la diversidad —y en particular el liderazgo femenino— no es una moda pasajera, sino uno de los factores que explican por qué el emprendimiento español está viviendo un momento tan dinámico.

Todo lo que rodea a los Women Startup Awards —desde las leyes que facilitan el nacimiento de nuevas startups hasta las niñas que descubren que pueden programar, pasando por inversoras que apuestan por equipos diversos o periodistas que acercan la ciencia al gran público— dibuja un escenario en plena transformación. Quedan desafíos importantes, pero la expansión del emprendimiento femenino, la consolidación de referentes y la creciente implicación de instituciones y empresas apuntan a un camino en el que la innovación será, cada vez más, cosa de todos y todas.

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