Doble grado en Derecho y Ciencia Política: formación, másteres y salidas

Última actualización: 14 abril 2026
  • El doble grado en Derecho y Ciencia Política combina formación jurídica y análisis político, creando un perfil muy versátil para el sector público, privado e internacional.
  • El plan de estudios brinda conocimientos sólidos en ordenamiento jurídico, instituciones políticas, políticas públicas y métodos de investigación cuantitativos y cualitativos.
  • Tras el grado, existe una amplia oferta de másteres oficiales y propios en abogacía, análisis político, derechos humanos, cooperación, seguridad y gestión de conflictos.
  • Las salidas profesionales abarcan abogacía, judicatura, consultoría política, administración pública, organismos internacionales, ONG e investigación académica.

Grado en Derecho y Ciencia Política

Elegir el doble grado en Derecho y Ciencia Política es apostar por una formación muy completa que combina el conocimiento profundo de las normas jurídicas con el análisis del poder, las instituciones y el comportamiento político. Es un itinerario exigente, pero tremendamente versátil, pensado para quienes se imaginan trabajando en puestos de responsabilidad pública, bufetes, organizaciones internacionales, consultorías políticas o entidades del tercer sector.

A lo largo de estos estudios se adquiere un perfil que va mucho más allá de lo que ofrece cada grado por separado. El estudiantado desarrolla capacidades jurídicas sólidas, pensamiento crítico, dominio de metodologías de análisis político y una comprensión amplia de los retos democráticos, sociales, económicos y medioambientales del mundo actual. Todo ello abre la puerta a múltiples másteres, oposiciones y salidas profesionales muy diversas.

Qué es el doble grado en Derecho y Ciencia Política y por qué tiene tanto tirón

El doble grado en Derecho y Ciencia Política está diseñado para que, en pocos años, el estudiante obtenga una formación simultánea en ordenamiento jurídico y análisis de sistemas políticos, tal como recoge la guía completa de grados universitarios. No se trata solo de sumar asignaturas: el valor añadido está en la integración entre ambas miradas, que permite entender cómo se crean las normas, cómo se aplican y cómo influyen en la vida política y social.

Quien termina este doble grado se sitúa en una posición ventajosa frente a quienes cursan únicamente uno de los dos títulos. El perfil de egreso es más completo, con competencias específicas para abordar problemas públicos complejos, intervenir en procesos de decisión política y, al mismo tiempo, manejarse con soltura en el mundo del Derecho privado, público, internacional o del trabajo.

Además, la mayoría de universidades que ofrecen esta titulación permite cursarla en distintos idiomas de docencia, principalmente en catalán o castellano, indicando expresamente los programas que se imparten en inglés u otras lenguas. Esto añade un plus de campus virtual e internacionalización que resulta muy atractivo para estudiantes con vocación global.

Otro aspecto clave es que, una vez finalizado el doble grado, se puede acceder a los másteres habilitantes para abogacía y procura, así como a un amplio abanico de másteres especializados en análisis político, relaciones internacionales, derechos humanos, gestión de conflictos y muchas otras áreas afines.

Másteres universitarios y propios tras el doble grado

Tras superar los estudios de Derecho y Ciencia Política, el abanico de másteres disponibles es muy amplio. Existen tanto másteres universitarios oficiales como másteres propios, muchos de ellos con programas derivados o itinerarios de especialización que pueden cursarse de forma independiente.

Entre los másteres universitarios más habituales vinculados a esta formación se encuentran:

  • Máster en Abogacía y Procura: imprescindible para ejercer la abogacía y la procuraduría, combina formación teórica avanzada con prácticas externas en despachos, asesorías jurídicas o instituciones.
  • Máster en Análisis Político: orientado a profundizar en métodos avanzados de investigación política, estudio del comportamiento electoral, opinión pública y diseño de estrategias de intervención.
  • Máster en Ciberdelincuencia: se centra en el análisis de delitos cometidos en el entorno digital, con especial atención a la protección de derechos fundamentales, la seguridad de la información y los retos jurídicos de las nuevas tecnologías.
  • Máster en Ciudad y Urbanismo: ideal para quienes quieran comprender la gobernanza urbana, las políticas de vivienda, movilidad, sostenibilidad y planificación del territorio, integrando tanto enfoques jurídicos como políticos.
  • Máster interuniversitario en Criminología y Ejecución Penal (con participación de universidades como UPF, UdG, UAB y UOC, habitualmente en castellano): se especializa en el estudio del delito, la respuesta penal, la política criminal y los sistemas de ejecución de las penas.
  • Máster en Derechos Humanos, Democracia y Globalización (en castellano): profundiza en la protección de los derechos fundamentales, la justicia social, los procesos democráticos y la gobernanza global.
  • Máster en Fiscalidad: enfocado en el sistema tributario, la planificación fiscal, la asesoría a empresas y particulares, y la litigación en materia fiscal.

Dentro de la oferta de másteres propios, también destacan programas muy relacionados con el perfil del doble grado:

  • Conflict, Peace and Security (en inglés, en colaboración, por ejemplo, entre UOC y UNITAR): aborda la prevención de conflictos, la gestión de crisis, la construcción de paz y la seguridad internacional.
  • Cooperación Internacional al Desarrollo y Acción Humanitaria (en castellano, a menudo en colaboración con entidades como Cruz Roja): forma especialistas en ayuda humanitaria, proyectos de desarrollo y acción en contextos de emergencia.
  • Gestión y Solución de Conflictos (en castellano): se centra en mediación, negociación y otros mecanismos de resolución pacífica de controversias tanto en el ámbito público como privado.
  • International Affairs and Diplomacy (en inglés, también con participación de organismos como UNITAR): orientado a carreras en diplomacia, organismos internacionales y consultoría en asuntos globales.

Muchos de estos másteres ofrecen programas derivados o módulos específicos que pueden cursarse de manera independiente, permitiendo al alumnado especializarse en ámbitos concretos como género y políticas públicas, seguridad internacional, gobernanza local o análisis de datos políticos, sin necesidad de completar todo el máster de una vez.

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Salvo los que indican expresamente el idioma de docencia (como los impartidos en inglés), estos másteres suelen poder cursarse en catalán o castellano, lo que facilita el acceso a estudiantes de diferentes procedencias lingüísticas dentro del ámbito hispanohablante.

Perfil profesional al terminar el doble grado

Quienes completan el doble grado en Derecho y Ciencia Política construyen un perfil profesional especialmente versátil y demandado. No solo reúnen la base jurídica necesaria para seguir la vía clásica de la abogacía o las oposiciones, sino que también dominan el análisis de sistemas políticos, políticas públicas y procesos de participación.

Uno de los rasgos más destacados de este perfil es la capacidad para afrontar procesos de selección a funciones de alta relevancia social, como por ejemplo la judicatura, la fiscalía u otros cuerpos superiores de la Administración. La combinación de competencias legales y políticas facilita la comprensión integral del papel del poder judicial, el legislativo, el ejecutivo y los organismos de control.

Al mismo tiempo, la formación recibida prepara al egresado para zonas de frontera entre el Derecho y la política: diseño, gestión y evaluación de políticas públicas, asesoría a gobiernos y administraciones públicas, análisis de impacto normativo, consultoría para partidos y organizaciones de la sociedad civil o participación en equipos de investigación aplicada.

Este perfil se adapta con facilidad a entornos muy variados: desde despachos privados hasta organizaciones internacionales, pasando por ONG, think tanks, empresas de consultoría estratégica, organismos reguladores o instituciones de la Unión Europea. La clave está en la combinación de rigor jurídico, visión política y dominio de metodologías de análisis social; por eso muchas listas sobre mejores carreras para estudiar incluyen este doble grado entre las opciones más completas.

Otro punto fuerte de la titulación es la preparación para realizar investigaciones cuantitativas y cualitativas de fenómenos sociopolíticos, lo que abre la puerta a posiciones en institutos de investigación, observatorios de políticas públicas, departamentos de estudios de partidos políticos o empresas demoscópicas.

Salidas profesionales: dónde puedes trabajar

La superación del doble grado ofrece un amplio abanico de oportunidades de inserción laboral. Aunque algunas profesiones no están formalmente reguladas por este título de forma específica, sí resulta una referencia muy valorada en muchos procesos de selección y convocatorias.

En el ámbito jurídico clásico, el doble grado permite encaminarse hacia:

  • Ejercicio de la abogacía y la procuraduría, una vez cursados los másteres habilitantes y superados los exámenes oficiales correspondientes.
  • Oposiciones a judicatura, fiscalía y otros cuerpos de la Administración de Justicia, donde el conocimiento detallado de los distintos órdenes jurisdiccionales resulta esencial.
  • Carreras en asesorías jurídicas de empresas, sindicatos, asociaciones y otras entidades que requieren de un manejo sólido del Derecho del trabajo, mercantil, administrativo o internacional.

En el ámbito político e institucional, las salidas se extienden a:

  • Dirección y gestión técnica en administraciones públicas de distintos niveles (local, autonómico, estatal, europeo), donde se requiere conocimiento de políticas públicas, presupuestos y regulación sectorial.
  • Puestos en organismos internacionales y supranacionales como Naciones Unidas, Unión Europea, Banco Mundial u organizaciones regionales, en áreas de gobernanza, derechos humanos, cooperación o diplomacia.
  • Consultoría política y de comunicación, colaborando con partidos, candidatos, gobiernos o entidades que buscan diseñar campañas, analizar la opinión pública o implementar procesos de participación ciudadana.

También hay un importante espacio laboral en el tercer sector y en la investigación aplicada:

  • Trabajo en ONG, fundaciones y asociaciones vinculadas a derechos humanos, igualdad de género, sostenibilidad, migraciones o desarrollo internacional.
  • Participación en centros de investigación, observatorios y laboratorios de ideas (think tanks), donde se analizan fenómenos políticos, sociales y económicos para proponer políticas innovadoras.
  • Colaboración con empresas de estudios de mercado y análisis electoral, dedicadas a encuestas, sondeos, análisis de comportamiento político y opinión pública.

El título también es un excelente trampolín para carreras académicas, pues ofrece una base sólida para continuar hacia doctorados en Derecho, Ciencia Política, Relaciones Internacionales o Ciencias Sociales, combinando docencia universitaria con investigación avanzada.

Conocimientos clave en el área de Derecho

Dentro del bloque jurídico, el plan de estudios asegura que el estudiante domine una serie de conocimientos fundamentales. En primer lugar, se refuerzan contenidos humanísticos, de expresión oral y escrita, siempre desde un enfoque ético y multidisciplinar que complemente la técnica jurídica pura.

Un eje central del aprendizaje consiste en conocer profundamente los principios y valores democráticos y de desarrollo sostenible, prestando especial atención al respeto de los derechos humanos, la igualdad de género, la no discriminación, la accesibilidad universal y el cambio climático. Estos elementos atraviesan tanto el Derecho público como el privado.

El alumnado se familiariza con los conceptos y principios de los distintos sectores del ordenamiento jurídico: Derecho civil, penal, administrativo, mercantil, internacional, laboral, entre otros. Se estudia la importancia de los derechos fundamentales y las libertades públicas, así como su alcance, límites y mecanismos de protección.

También se interioriza la cultura de la paz, entendiendo los principios y valores que sustentan la resolución pacífica de conflictos. Para ello, se analizan las herramientas e instrumentos jurídicos aplicables a la interpretación e integración del ordenamiento, tanto en el ámbito del Derecho público como en el privado.

Otro bloque de contenidos se dedica a conocer las fases, trámites y principios procedimentales de los distintos órdenes jurisdiccionales, lo que incluye el funcionamiento de procesos civiles, penales, contencioso-administrativos, sociales, mercantiles, etc. Además, se estudia el rol de instituciones como la mediación, la auditoría o la consultoría en el entorno jurídico.

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La parte institucional se ocupa de la organización del Estado y de los organismos internacionales y comunitarios de los que forma parte, sin olvidar el encaje entre el sistema jurídico español, el Derecho europeo y el Derecho internacional. Finalmente, se trabaja en profundidad la dimensión ética del Derecho y la responsabilidad que conlleva la defensa de los derechos fundamentales y la justicia social.

Habilidades y competencias prácticas en Derecho

Más allá de los contenidos teóricos, el doble grado desarrolla una serie de habilidades o destrezas jurídicas muy valoradas en el mercado laboral. Una de las primeras es la capacidad para planificar y organizar trabajos en equipo, tomar decisiones basadas en la información disponible y manejar datos en entornos digitales.

El estudiantado aprende a utilizar la información de forma rigurosa, interpretando datos relevantes, evitando el plagio y siguiendo una guía de bibliografía y citas académicas propias del ámbito jurídico. Se trabajan las destrezas necesarias para buscar información en fuentes legales, jurisprudenciales y doctrinales, evaluando su calidad y fiabilidad.

Otro conjunto de competencias se orienta al diagnóstico correcto de problemas legales y a la aplicación de herramientas adecuadas para su solución. Esto implica conocer y utilizar instrumentos para la solución de conflictos entre particulares, desde la negociación hasta la mediación o el arbitraje.

Se refuerza especialmente la sensibilidad social, económica y medioambiental a la hora de resolver conflictos, de forma que el futuro profesional tenga en cuenta el impacto de sus decisiones. La oratoria y la argumentación jurídica se entrenan tanto en contextos académicos como simulados, aprendiendo a hablar en público con seguridad y precisión.

La redacción de escritos jurídicos es otro pilar de la formación: el alumnado aprende a estructurar demandas, recursos, contratos e informes con claridad y corrección técnica. Todo ello se complementa con el desarrollo de la autonomía profesional y el respeto a los principios deontológicos que rigen el ejercicio de las profesiones jurídicas.

En cuanto a las competencias generales del título, se incluye la capacidad de analizar y defender individualmente un problema jurídico complejo, utilizando las herramientas y estrategias aprendidas. También se fomentan habilidades interpersonales como la iniciativa, la responsabilidad, la resolución de conflictos y la negociación, fundamentales en la práctica profesional diaria.

Finalmente, se consolida la capacidad para seleccionar e interpretar normativa, jurisprudencia y doctrina judicial de distintos órdenes jurídicos, así como para transmitir información legal de forma clara, precisa y adaptada a distintos públicos profesionales.

Conocimientos fundamentales en Ciencia Política

En la vertiente politológica, el doble grado garantiza la adquisición de conocimientos sólidos sobre la disciplina. De entrada, se enseñan los conceptos, métodos y técnicas propios de la ciencia política, con especial énfasis en el uso adecuado de la terminología y la aplicación del método científico al estudio de la realidad social y política.

Al igual que en el lado jurídico, se refuerza el conocimiento de los principios democráticos y de desarrollo sostenible, el respeto a los derechos humanos, la igualdad de género, la no discriminación y la accesibilidad universal, incorporando también la dimensión del cambio climático como reto político global.

El alumnado analiza el comportamiento de actores políticos, procesos de participación, sistemas electorales y el rol de la ciudadanía en las democracias contemporáneas. Se estudia cómo votan las personas, cómo se organizan los partidos, qué papel juegan los movimientos sociales y cómo se articula la representación política.

Se presta especial atención a la estructura y funcionamiento de instituciones políticas (parlamentos, gobiernos, tribunales constitucionales, administraciones públicas) y a la interacción entre estos elementos y otros componentes del sistema político, desde una perspectiva comparada entre países.

También se trabaja el conocimiento de las principales corrientes de filosofía política, teorías e ideologías contemporáneas, así como las ideas vinculadas a movimientos políticos actuales. Esto permite situar debates como la justicia social, el liberalismo, el feminismo, el ecologismo o el populismo en su contexto teórico e histórico.

Otra línea de contenidos es el estudio de la estructura de las administraciones públicas en distintos niveles de gobierno, las relaciones que se establecen entre ellas, el marco normativo que las regula y los procesos de planificación y gestión en el ámbito público.

Se reconoce la dimensión histórica de los procesos políticos y sociales, explicando cómo las transformaciones pasadas condicionan las dinámicas presentes. Además, se analiza la dimensión económica del sector público tanto en el entorno estatal como internacional, y se estudian los fundamentos y fases del ciclo presupuestario en el ámbito público.

Habilidades y metodología en Ciencias Políticas

Las habilidades prácticas en Ciencia Política son un pilar básico del doble grado. Se fomenta desde el inicio la capacidad de debatir y formular razonamientos críticos, usando terminología precisa y recursos especializados para abordar fenómenos políticos complejos.

La planificación y organización de trabajos en equipo, con toma de decisiones basada en datos y uso de entornos digitales, ocupa también un lugar relevante. Se refuerza el uso responsable de la información, evitando el plagio y respetando los estándares académicos de la disciplina.

Uno de los puntos fuertes de la titulación es el dominio del método científico aplicado a preguntas sociales, políticas y económicas, tanto en el contexto nacional como en una sociedad globalizada. El estudiantado se acostumbra a formular hipótesis, diseñar investigaciones y analizar resultados.

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Se aprenden las técnicas e instrumentos básicos de consultoría para actores políticos, así como los fundamentos de la comunicación política: elaboración de mensajes, gestión de la imagen pública, diseño de campañas y uso de medios tradicionales y digitales.

Otro bloque de habilidades está relacionado con las relaciones internacionales y las organizaciones internacionales, estudiando cómo se articulan los procesos políticos domésticos con la política internacional y los organismos multilaterales.

Se introducen herramientas computacionales y software específico para el análisis de problemas políticos, sociales y económicos en el contexto internacional, así como la capacidad de reunir e interpretar datos relevantes para elaborar argumentos sólidos sobre cuestiones de su área de estudio.

El alumnado aprende a discernir qué técnicas de investigación -cuantitativas o cualitativas- resultan más adecuadas según el fenómeno analizado, y a emplear conceptos de estructura social y cambio social, entendiendo su interdependencia con los sistemas político y económico.

Una parte fundamental de estas habilidades es el análisis de políticas públicas: se trabaja la capacidad de diseñar, planificar, implementar y evaluar programas y proyectos públicos, incorporando también la dimensión económica del sector público y las distintas fases del ciclo presupuestario.

Competencias transversales y aprendizaje a largo plazo

Entre las competencias generales de la rama de Ciencia Política destacan las habilidades interpersonales, como la iniciativa, la responsabilidad, la resolución de conflictos y la negociación, todas ellas muy demandadas en contextos profesionales donde el trabajo en equipo y la gestión de intereses diversos son el pan de cada día.

Se fomenta el conocimiento y uso de los enfoques teóricos y marcos conceptuales de las distintas áreas de la especialidad y subdisciplinas de la ciencia política, lo que permite al futuro profesional abordar fenómenos políticos desde múltiples perspectivas.

Asimismo, se desarrolla la capacidad de elegir y aplicar las metodologías propias de las ciencias políticas para comprender fenómenos pasados y proyectar escenarios futuros, integrando análisis histórico, sociológico, económico y jurídico.

Una competencia esencial es la disposición al aprendizaje autónomo y continuo. El título entrena al estudiante para seguir actualizándose a lo largo de su vida profesional, adaptándose a nuevas situaciones, cambios normativos, transformaciones tecnológicas y realidades políticas emergentes.

Todo ello encaja con la filosofía de muchas universidades, que complementan la docencia con sistemas de garantía interna de calidad basados en encuestas de satisfacción a alumnos, personal de administración y servicios y profesorado. Estas encuestas, de carácter anual, recogen la valoración de los servicios ofrecidos y sirven para introducir mejoras de forma constante.

Ejemplos de asignaturas y especialización

El doble grado se completa con un amplio repertorio de asignaturas obligatorias y optativas que permiten profundizar en áreas concretas. En la parte de Derecho, por ejemplo, es habitual cursar materias como Derecho del Trabajo (contrato de trabajo y proceso laboral), Derecho internacional privado de personas y familia, o distintos módulos de Derecho mercantil.

En el Derecho mercantil se estudian, entre otras cosas, las sociedades mercantiles, los mercados financieros y el Derecho concursal, proporcionando herramientas clave para quienes se orienten a la abogacía de negocios o la asesoría a empresas.

En el campo de Ciencia Política, el listado de asignaturas optativas suele ser muy amplio. Algunas materias ejemplares son:

  • Análisis del comportamiento político y electoral, que profundiza en cómo y por qué votan los ciudadanos, cómo influyen las campañas y qué factores condicionan la participación política.
  • Antropología política, que ofrece una mirada más cualitativa y cultural sobre el poder, las instituciones y los movimientos sociales.
  • Derecho de la inmigración y Derecho de las nuevas tecnologías, que conectan lo jurídico con debates sobre migraciones, ciudadanía digital y protección de datos.
  • Desigualdad y problemas sociales, donde se estudian las brechas económicas, de género, territoriales o étnicas y su impacto en la cohesión social.

Otras optativas muy representativas abordan la economía mundial y de la Unión Europea, género y política, historia de los movimientos políticos y sociales, identidad política y territorio, ideologías políticas o innovación democrática y participación multinivel.

También se ofrecen materias sobre instituciones y organizaciones internacionales, marketing político y campañas electorales, métodos y técnicas avanzadas para el análisis político, movimientos sociales y globalización, política exterior y de seguridad de la Unión Europea, política y comunicación, o política y gobierno de la UE.

No faltan asignaturas sobre políticas sostenibles y transición ecológica, servicios públicos y sectores regulados, sindicalismo contemporáneo, sistemas políticos de América Latina, sociología de la comunicación y opinión pública, psicología social política o técnica parlamentaria.

A todo ello se suman las prácticas externas en el ámbito de las ciencias políticas, que permiten al alumnado tomar contacto con instituciones, empresas u organizaciones donde aplicar lo aprendido, así como materias obligatorias como sociología política o teoría y práctica de las democracias.

En conjunto, este conjunto de asignaturas configura un itinerario rico y diverso, que facilita la especialización progresiva en aquellas áreas que más interesen a cada estudiante, sin perder la visión global que caracteriza al doble grado.

Tomando todos estos elementos -conocimientos jurídicos y políticos, habilidades prácticas, competencias transversales y una amplia oferta de especialización-, el doble grado en Derecho y Ciencia Política se consolida como una opción formativa potente para quienes aspiran a influir en la vida pública, defender derechos, diseñar políticas y entender a fondo cómo se gobiernan nuestras sociedades, ofreciendo una base sólida para crecer en muy distintos caminos profesionales y académicos.

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