- Existen diversas modalidades legales como la jubilación activa, flexible y parcial para seguir percibiendo ingresos laborales mientras se cobra la pensión.
- Las recientes reformas eliminan barreras como la exigencia de carrera completa de cotización y permiten combinar incentivos por demora con la jubilación activa.
- Se han flexibilizado las jornadas de trabajo y se han abierto nuevas oportunidades para que los autónomos puedan reincorporarse al mercado laboral.

Llegar a la edad de jubilación no tiene por qué significar que haya que colgar las botas y despedirse definitivamente del mundo laboral. Hoy en día, el sistema permite que quienes todavía tienen ganas de aportar su experiencia o simplemente necesitan un extra económico puedan combinar su sueldo con la pensión, adaptándose a lo que cada uno busque en esta etapa de la vida.
A medida que la esperanza de vida sube y la sociedad cambia, las leyes se han ido ajustando para fomentar el llamado envejecimiento activo. Ya no se trata solo de dejar de trabajar, sino de elegir cómo queremos transicionar hacia el descanso, ya sea reduciendo el ritmo poco a poco o volviendo al ruedo después de haber disfrutado de un tiempo libre.
La Jubilación Activa: Trabajar sin límites
Esta opción es ideal para quienes quieren seguir en activo, ya sea por cuenta ajena o como autónomos, sin que el horario sea un problema. Básicamente, permite cobrar parte de la pensión mientras se desarrolla cualquier actividad laboral.
Gracias a las últimas actualizaciones normativas, ya no hace falta haber cotizado toda la vida para acceder a ella; ahora basta con reunir el periodo mínimo necesario para tener derecho a una pensión contributiva. Esto es un gran alivio para quienes tuvieron trayectorias laborales interrumpidas.
En cuanto al dinero, la cuantía ya no es un 50% fijo para todo el mundo. Ahora, el porcentaje de pensión que puedes cobrar depende de cuánto hayas retrasado tu jubilación respecto a la edad legal. Además, si te mantienes en esta situación, puedes sumar un 5% extra cada año, pudiendo llegar hasta el 100% de la pensión. Un punto clave es que ahora sí es posible sumar los incentivos económicos por demorar la jubilación con esta modalidad.
La Jubilación Flexible: El camino de regreso
A diferencia de la activa, la jubilación flexible está pensada para quien ya se ha jubilado totalmente y, pasado un tiempo, decide que quiere volver a trabajar. No es lo mismo que no irse nunca, sino que es una reincorporación voluntaria.
Para acogerte a ella, debes trabajar con una jornada que vaya desde el 33% hasta el 80%. La pensión se reduce de forma proporcional: a más horas de trabajo, menor es la parte de la pensión que recibes. Lo interesante es que existen bonificaciones adicionales si trabajas más del 55% de la jornada, pudiendo sumar un 25% extra a tu pensión.
Para los autónomos, esta vía también se ha abierto, aunque con matices. Pueden percibir hasta el 25% de su pensión mientras ejercen su actividad, siempre que cumplan los requisitos legales. Es fundamental avisar a la Seguridad Social cuando se empiece o se termine la actividad para evitar sustos con reclamaciones de cantidades indebidas.
La Jubilación Parcial: Una salida progresiva
Si lo que buscas es no cortar el hilo de golpe, la jubilación parcial es la herramienta perfecta. Permite bajar la jornada y empezar a cobrar una parte de la pensión antes de dejar el puesto definitivamente.
Si ya has alcanzado la edad ordinaria, ahora puedes reducir tu jornada hasta en un 75%, lo que te permite disminuir mucho el ritmo laboral. Para quienes quieren anticiparse, se ha ampliado el plazo hasta tres años antes de la edad legal, con reducciones de jornada flexibles que ayudan a que el cambio no sea brusco.
En este escenario entra en juego el contrato de relevo. Normalmente, la empresa contrata a alguien para cubrir las horas que tú dejas vacantes. Sin embargo, hay excepciones: si te jubilas parcialmente después de la edad ordinaria, el contrato del relevista puede ser temporal o indefinido, y en algunos casos la empresa no está obligada a formalizar dicho contrato.
Otras claves y curiosidades legales
Para quienes prefieren el camino de la espera, la jubilación demorada ofrece premios económicos. Si retrasas tu retiro dos años o más, puedes obtener un incremento adicional del 2% en tu pensión. Además, se ha recuperado el coeficiente multiplicador de 1,5 para los trabajadores fijos discontinuos en ciertos cálculos de prestaciones.
Un dato que interesa mucho a los pequeños emprendedores es que, según el Tribunal Supremo, se puede trabajar por cuenta propia sin darse de alta en el RETA si los beneficios netos anuales no superan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Esto protege especialmente a los comercios rurales o actividades familiares modestas, ya que se consideran trabajos esporádicos.
Para no ir a ciegas, la Seguridad Social ha mejorado su simulador online. Esta herramienta permite calcular la base reguladora y estimar la cuantía de la futura pensión, ayudando a decidir qué modalidad de compatibilidad es la que más conviene según el caso particular.
Navegar entre la jubilación activa, flexible o parcial requiere analizar los ingresos previstos y el régimen de cotización, ya que cada camino ofrece un porcentaje de pensión distinto y unas obligaciones diferentes ante la administración, asegurando que el paso al retiro sea lo más beneficioso y adaptable posible a la vida personal de cada trabajador.



